Mostrando entradas con la etiqueta Sífilis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sífilis. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de abril de 2014

MAHOMA Y LA MONTAÑA

En esta exposición de Ricardo Morales López se pueden ver pinturas con técnicas mixtas, tiras de hojas, cajas, libretas de viaje y dos ambrotipos. Me gustó la serie de temples y óleos, de 2009, con rostros sifilíticos de fines del siglo XIX con fondos de glaciares argentinos vistos en septiembre de 2006. Sobre esta exhibición individual hoy apareció en La Jornada la entrevista que le hizo Mónica Mateos-Vega. 

Mahoma y la montaña, 
del martes 8 de abril al viernes 30 de mayo de 2014. 

Escuela Nacional de Conservación, Restauración 
y Museografía Manuel del Castillo Negrete, 
calle General Anaya 187, 
colonia San Diego Churubusco, delegación Coyoacán. 
A dos cuadras al poniente 
de la estación del metro General Anaya, línea 2.

miércoles, 28 de agosto de 2013

PEÑA NIETO, DIEGO RIVERA Y EL SIFILÍTICO CORTÉS

Han comenzado a transmitirse 5 spots presidenciales previos a su primer informe de Gobierno, que ofrecerá en el Campo Marte el próximo domingo 1 de septiembre. En uno de éstos, de casi 40 segundos, Peña Nieto habla sobre el mural que pintó Diego Rivera en Palacio Nacional.En la nota Primer Informe: 5 spots de Peña Nieto, el periódico El Universal rescata los 5 anuncios y las últimas palabras del presidente 
De lo que no habla Peña Nieto es que Diego Rivera pintó "nuestra historia" como un sombrío, sangriento y tétrico mestizaje, enalteciendo idílicamente la cultura azteca. Por eso representó como prostituta a la Malinche y a Hernán Cortés como jorobado, contrahecho, patizambo, con la cabeza reducida y ambicioso. Rivera presumió ese Cortés sifilítico porque supuestamente vio su osamenta y notó deformaciones sifilíticas en sus huesos. 
Pero por lo que se advierte en su retrato cortesiano olvidó pintar las bubas (que reflejaron otros pintores) sintomáticas de la mortal enfermedad. En su artículo II Centenario Julio-Siri deslizó la hipótesis que el muralista pudo sufrir sífilis, aunque no señala de dónde sacó tan privada y secreta información.  

lunes, 5 de marzo de 2012

¿ESTÁ ENFERMO DE LA SANGRE?






Al revisar esta mañana
Revista de revistas me topé con el siguiente anuncio del específico "El Salvador", un tónico milagroso de 1919. Ignoro quien fue el ilustrador de tan simpático dibujo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

OBREGÓN ¿SIFILÍTICO?

* Jorge Aguilar Mora, Un día en la vida del general Obregón. México : Era; Conaculta-INAH, 2008, primera edición, 87 páginas, fotografías en blanco y negro.
Este libro se edita por cuarta vez. Debió ser el número 1 de
la Colección Memoria y Olvido: Imágenes de México de la Secretaría de Educación Pública, Martín Casillas Editores y Archivo General de la Nacional. Muy pronto la SEP impidió que su nombre desapareciera en esta obra. Al parecer gente de Martín Casillas quitó los forros y las primeras páginas interiores para reutilizar los demás pliegos. Finalmente salió como volumen XVI de la colección en una coedición de Martín Casillas y AGN, con fecha del 2 de septiembre de 1982, un día después de la nacionalización bancaria de José López Portillo. El novelista detallaba lo que sucedió en la ciudad de México el sábado 15 de agosto de 1914 cuando arribó el general Álvaro Obregón, pero se desbordaba con especulaciones al perder su brazo en julio de 1915.

Para la actual edición
incorpora fragmentos de dos cartas de Obregón a Rafael Manzo y cita expedientes médicos norteamericanos donde el sonorense "confirmó" en 1918 que tenía sífilis. Mientras que despliega varias páginas sobre sus erradas hipótesis sobre la relación María Conesa y Obregón a principios de 1915, habla poco de la temible y mortal enfermedad. Calcula que a pricipios de 1916, cuando el general se casa con María Tapia, "probablemente ya estaba enfermo de sífilis". En 1918 "confirmó" su enfermedad en una clínica de EU. De 1920 a 1924, cuando ocupó la presidencia, los periódicos continuamente hablaban de ausencias para descansar "a sitios que nunca especificaba".

Aguilar Mora no señala qué es la sífilis, ni especifica en qué etapa se encontraba la supuesta enfermedad de Obregón. Tampoco desliza la posibilidad de un mal diagnóstico, cuyo terror de tenerla llevó a muchos pacientes al cementerio. Ahora el novelista describe que sus "trastornos" no sólo provenían de la pérdida del brazo derecho sino de los de la sífilis, trastornos que jamás los describe.

miércoles, 20 de octubre de 2010

PILA MAKALLA EN 1931


Pila Makalla [Severo Amador], sin título, acuarela / papel, 23.5 x 29.5 cm., 1931. Colección: Claudia Hasse.

Esta madrugada al abrir mi correo descubrí una serie de interesantes pinturas y dibujos de la década de los años 1930, gracias a la generosidad de Claudia Hasse, lectora y única seguidora de la presente "Bitácora". Entre el pequeño lote que me remitía estaba la acuarela de Pila Makalla, que es uno o quizá el único desdoblamiento del pintor, dibujante y grabador zacatecano Severo Amador (1879-1931). En el extremo inferior izquierdo firmó y fechó la tranquila pintura. Al ver la apacible acuarela me pregunté : ¿cómo era posible que hubiera plasmado ese rincón mexicano si desde mediados de 1928 estaba encerrado en el infernal Manicomio General de La Castañeda, en el entonces municipio de Mixcoac? ¿Le permitieron estar a una colina cercana? ¿Pintó ese cuadro de memoria?.¿Se basó en una fotografía?
Ni al plasmar el cielo, ni el caserío ni la calle de tierra se advierte alguna torpeza, nada del quebrado estado mental del pintor. Es más, tiene un completo dominio técnico al emplear esas pinturas acuosas de lo que habla del buen estado psicomotor del acuarelista. Sin embargo, Severo Amador vivió sólo algunas semanas de ese 1931. Sobreviven de esos días esta lumínica pintura de la colección de Claudia y otra acuarela donde además de su firma Pila Makalla deslizó sus iniciales S. A. Me pregunta Claudia de qué murió Severo Amador en el Manicomio General La Castañeda y no sé qué contestarle. Prefiero imaginar que sufrió un injusto encierro debido a su alcoholismo, a la sífilis o a un transitorio trastorno psíquico.
[Véase mayor información sobre su vida y su trayectoria como autor y grabador en este blog, en la etiqueta AMADOR (SEVERO)]

sábado, 4 de julio de 2009

SEVERO AMADOR

Severo Amador, según me informa su sobrino nieto Pedro José Luis López-Monroy, fue hijo del prolífico matrimonio formado por Josefa Sandoval y Elías Amador Garay (1848-1917, imagen de a lado), eminente político jacobino, escritor anticatólico y protestante, historiador, masón y funcionario zacatecano. Nació en Villa Cos, estado de Zacatecas, en 1879. Severo heredó la vena literaria de su padre pero se interesó por la pintura. Becado por el gobierno de su estado -seguramente bajo la influencia de su padre-, cursó a finales del siglo XIX su carrera de pintor en la Escuela Nacional de Bellas Artes de la ciudad de México. Su trayectoria artística quedó bajo una estela de misterio, sobre todo porque existen versiones de que destruyó sus pinturas y grabados en unos de sus accesos de locura o que un incendio las redujo a cenizas.


El jueves 2 ó viernes 3 encontré, en forma inesperada, un video italiano sobre una pintura suya. Con gran habilidad comercial, el video de 22 segundos muestra la parte frontal de uno de sus óleos sobre madera, luego se ve la parte posterior y finalmente su firma, acompañada de la fecha 1919 [1]. Es la primera vez que admiro una pintura a colores de Amador. He visto sus acuarelas publicitarias, una excepcional litografía, los dibujos de un poemario y la reproducción en publicaciones periódicas de sus pinturas, paisajes, retratos y obra macabra, que espantan a muchas personas, comenzando con sus familiares.

La pintura (lamentablemente no incluyen las medidas) capta una asoleada y torcida callejuela sin duda de algún poblado de su natal Zacatecas. La pincelada es vigorosa y en algunas partes se observa el trabajo de la espátula. El cielo es de un azul intenso. Me gusta su manera de representar las construcciones viejas y rústicas, con sus ladrillos al descubierto. Como todo bohemio siente una clara predilección por las escenas humildes pero desoladas. Hoy es insólita esa escena porque habría grafitis, anuncios publicitarios y multitud de personas. ¿Cómo llegó esta pintura de Severo a ese bazar de antigüedades? Misterio de los coleccionistas.
La firma de Severo Amador es idéntica a que realizaba con plumilla. De la composición lo único que encuentro raro es ese farol que cuelga de la nada, ni de la construcción de la izquierda ni del edificio de derecha. Es como si se hubiese auto-retratado en esa farola que, a pesar del inclemente sol, no le corresponde ningún rayo. Esta obra, sin duda, formó parte de su única exposición en vida: la de marzo de 1920 en el Círculo Zacatecano de México. 

A la crítica de ese año le molestó los colores chillantes de sus paisajes y que hubiese utilizado sus minuciosos grabados como temas de sus pinturas, sobre todo en "La polilla" y "La Tigresa". Y tenían razón. Si en realidad "La Tigresa" la grabó en 1915 es de lamentarse que no haya incursionado más en el grabado. Irregular dibujante, paisajista convencional, obvio portadista, retratista chabacano y simbolista de última hora, es admirable cómo capta a esa insaciable hembra (por aquellos años se les denominaba "Tigresas"). Sin duda, Amador utilizó una fotografía para realizar el sinuoso cuerpo de la mujer adormecida con todo detalle. Me sorprende que en 1915, mientras la ciudad de México sufría de una histórica y recordada hambruna, tuviera fuerzas para realizar esta excepcional litografía de una voluptuosidad sorprendente.
Extraviado en sus proyectos literarios, su alcoholismo acrecentó y adelantó sus padecimientos mentales que detonaron en 1925. Con el número 9999 pasó tres temporadas en el hacinado y relajado Manicomo General de La Castañeda [2]. Según Hermann Bellinhausen fue premiado con la sifilítis (la clásica enfermedad de los escritores europeos), creía ser Yörik, el conde Taka Makala o él mismo. Confundía a su esposa con una mecenas alemana [3]. Seguramente a partir de 1930 fue obligado a realizar los ejercicios gimnásticos colectivos o las terapias artesanales para alcanzar su rehabilitación [4].
Sobreviven dos paisajes, pintados a la acuarela y fechados en 1931, durante los últimos días de su estancia en el célebre hospital psiquiátrico, uno firmado como "Pila Makalla" y el otro como "Pila Makalla-S.A.". Fue una lástima que no se haya inspirado en la gran promiscuidad que existía entre médicos lujuriosos, ninfómanas perturbadas y enfermeras complacientes. Falleció cuando sus voluptuosas Salomés ya habían sido rebasadas por otras diosas más carnales y cuando sus desvaríos simbolistas estaban confinados al despreciado porfiriato. Después de su muerte, el nuevo director Francisco Ortiz Rubio, hermano del presidente Pascual, el célebre Nopalito, establece un casino clandestino (para desplumar a visitantes y ocupar a sus "enfermeras guapas"). Supuestamente su archivo, su intercambio epistolar con escritores y pintores, sus diarios y su expediente clínico fueron consumidos por el fuego [5]. Por fortuna sobrevivieron algunos de sus dibujos, como ese "Ecce Homo Poetan", donde se identifica con el crucificado pato y con esa solitaria pluma que irremediablemente cae al suelo.
N O T A S
1.-http://video.libero.it/app/play?id=0aa7e3c311df3547447d38aa717c6976
2.- Miguel Ángel Morales, "Aquel extraño Severo Amador", suplemento Dominical, diario La crónica de hoy, domingo 15 de marzo de 1998.
3.- “Encuentro con Severo”, diario La Jornada, lunes 30 de mayo de 2005. En: http://www.jornada.unam.mx/2005/05/30/a10a1cul.php
4.- http://psiquifotos.blogspot.com/2009/02/43-gimnastas-y-artistas-de-la-castaneda_16.html
5.- Hermann Bellinhausem, “Trabajos perdidos”, diario La Jornada, lunes 13 de junio de 2005. En:http://www.jornada.unam.mx/2005/06/13/a09a1cul.php
-->
POST SCRIPTUM
El lunes 6 de julio encuentro más imágenes de Severo en internet. La Casa Louis C. Morton sube tres acuarelas (desgraciadamente muy pequeñas), incluida el “Niño con jorongo rojo” (acuarela / papel, 38 x 26 cm.) [1]:
En el blog “Los Ancestros” [2], dedicado al artista zacatecano y publicado por un familiar, da a conocer cuatro grabados. Aquí “La envidia”, que me parece el más interesante:
La página electrónica del Museo de la Ciudad de León [3] reproduce su “Paisaje con Popocatépetl” (acuarela/ papel, 11.5 x 36 cms.)
Estos encuentros confirman que Severo Amador fue un sobresaliente grabador.


-->
N O T A S

domingo, 22 de febrero de 2009

SÍFILIS EN EUROPA Y MÉXICO

En 1493 una desconocida y devastadora enfermedad de transmisión sexual, la sífilis, comenzó a propagarse en Europa como una pandemia mundial tan fulminante con el SIDA. En 1496 un grabador anónimo realiza El niño Cristo castiga a la humanidad con la sífilis, dándole poderes sobrenaturales al niño para lanzar la enfermedad con su palma izquierda a tres hombres (uno de ellos ya moribundo) y a una mujer, mientras que la virgen protege y corona a sus fieles monarcas.


A petición del médico y astrólogo Ulsenius, el alemán Alberto Durero realizó en 1507 la siguiente imagen publicitaria, donde está erróneamente identificado 1484 (año de la conjunción de Saturno y Júpiter) como el inicio de la peste genital. Véanse en su rostro, las manos y en las partes de las piernas las visibles y terribles bubas, primeros síntomas de las enfermedad.

Matías Grunewald comienza a pintar en 1512 el retablo de Isemheim. En el extremo inferior izquierdo, aparece un sifilítico víctima de la terrible y mortal enfermedad en una etapa mucho más avanzada que la que describe Durero. Este cuadro se exhibiría en una iglesia para atemorizar a los creyentes con estas imágenes infernales.

Hacia 1665 Rembrandt inicia las primeras pinceladas del retrato de Gérard de Lairesse, pintor y teórico del arte, quien sufría de sífilis congénita, con severas deformaciones en cara y en la carcomida mano derecha, la cual esconde ingeniosamente. De Lairesse murió ciego. Rembrandt dejó a un lado toda referencia religiosa para registrar la enfermedad en una forma realista.

El artista belga Félicen Rops realiza en 1892 su grabado "Muerte sifilítica", donde la muerte es una prostituta esperando a sus inocentes clientes en el quicio de su lóbrega habitación. Por esos años se tenía la idea que las propagadoras ideales de la enfermedad era este grupo de mujeres. Los doctores tenían de ellas sus estadísticas sifilíticas y gonorreícas pero olvidaban a sus alegres clientes, muchos de ellos literatos que consideraban un orgullo fallecer víctima de la "majestuosa sífilis".

El doctor español Abreu publicita, hacia 1900, su sanatorio en Barcelona. Es de notar que a diferencia de Rops, el ilustrador español realiza para tan terrible mal una idílica estampa regionalista con una mujer descocada y romántica. Posiblemente el anuncio estaba destinado a alguna revista prestigiada que llegaba a las familias catalanas y a que sólo podía curar la primera etapa de la enfermedad.

En 1907 Pablo Ruiz Picasso inaugura el arte moderno al pintar "Las señoritas de Avignon" (que exhibirá hasta 1916). Dos de sus "señoritas", en realidad prostitutas de la calle de Avinyó en Barcelona, las del lado derecho, sufren las consecuencias finales de de la sífilis. Compárense esos rostros con la prostituta-muerte de Felicien Rops. Las tres sufren mutilaciones faciales, aunque Picasso las relacionó con las esculturas africanas. Tan estaba presente en esta enorme tela la muerte sífilitica, que tuvo que eliminar la calavera que llevaba en la mano uno de los dos marineros que entraban al burdel.


En México no hay dibujos ni pinturas que plasmen a víctimas de la sífilis, cuando menos yo no he encontrado ninguno. En nuestras publicaciones de gran alcance hay muy escasos testimonios escritos e ilustraciones impresas que aparecen, sobre todo anuncios de doctores que prometen curar enfermedades "secretas".

El jueves 13 de enero de 1910 la compañía Paradossi-Consiglila estrenó en la ciudad de México Il marchese di Priola, de Henry Lavedan, sobre un libertino que termina sifilítico. La obra se habría estrenado en Francia en 1902. Cabe preguntarse cuántos mexicanos pudientes se identificaron con el marqués de Priola.

A mediados de ese año comienzan a aparecen en la revista verde Frivolidades anuncios relacionados con la sífilis que invaden hacia 1913 las páginas del periódico El Imparcial. En 1914 comienza a denominarse como "avería".
Entre 1917 y 1919 el poeta zacatecano Ramón López Velarde, quien quizá vio Il marchese di Pirola, escribe artículos y poemas preocupado por las enfermedades sexuales. (Para en el número 70 de la revista alternativa Generación, presentada el 4 de septiembre de 2007, escribí un texto sobre este tema e hice la siguiente ilustración, utilizando un desnudo que la Compañía Industrial Fotográfica comercializó en 1923. La modelo da un flechazo venéreo al atribulado poeta).


En 1919 Pánfilo Zendejas comienza anunciar insistentemente en publicaciones periódicas su Específico Zendejas, supuesto remedio anti-sifilítico. Sus inserciones en la prensa mexicana llegan hasta mediados de los años 30. El poeta Renato Leduc menciona el específico en su poema "Prometeo" cuando dice "¡Oh prole innumerable de Pánfilo Zendejas!". La inserción de la derecha apareció en Revista de revistas en 1919 y, desafortunadamente, el dibujo no trae el crédito correspondiente.

El cine no se desentiende de los peligros de la sífilis. Mientras en la ciudad de México se proyecta el corto Falso pudor (1927), en España Fernando Delgado filma el largometraje La terrible lección (1927), la insólita cinta muda sobre las terribles consecuencias de las enfermedades venéreas, donde incluye partes documentales. En la película nacional Miente y serás feliz (1939), de Raphael J. Sevilla, quizá sea la primera cinta comercial donde se menciona en forma velada y chusca a la sífilis.

domingo, 29 de julio de 2007

RAMÓN

El sábado 28 de julio de 2007 tenía que enviar a Carlos Martínez Rentería, director de la alucinante revista generación, un texto sobre las enfermedades venéreas que padeció Ramón López Velarde, quien las dejó entrever en algunas de sus poesías. Mi idea era dibujar el rostro de López Velarde con un Uni-ball y atrás de él ponerle un anuncio del Específico Zendejas, muy popular en México en los años veinte para supuestamente curar la sífilis y otras enfermedades de la sangre (aunque el poeta al parecer lo que sufrió fue gonorrea y no la mortal sífilis, aunque si la alucinaba). Horas después descubrí que el papel satinado impedía que anclara la tinta. La mañana del domingo 29 me levanté hacia las cuatro de la mañana para terminar de revisar el texto. Recordé que tenía una copia a color de una tarjeta postal de un desnudo de Francisco Lavillette. Ví que había espacio para poner al bardo zacatecano, así que volví a al libro Un corazón adicto: La vida de Ramón López Velarde (FCE, 1989) para utilizar una imagen. De las que ahí aparecen terminé por reproducir la de la portada. 
Hacia las 6 de la mañana ya tenía terminada la ilustración. La escaneé y después la envíe a mis contactos para solicitarles una opinión. 


Salvador Leal (domingo 29 de julio): Miguel Ángel: Te soy sincero, López Velarde no me atrae absolutamente nada, hasta parece que es Lázaro Cárdenas. En cambio, la Diana cazadora está sensacional, además del arco que parece arpa, su postura se acopla con la figura humana. Reconozco tu apreciación artística.

El escritor Sergio González Rodríguez (30 de julio): Miguel Angel, chequé la ilustración y me parece una alegoría muy armónica del gran poeta. La cupido–cupida es un arquetipo en su poesía, y al apuntar la flecha hacia su mirada realza el vínculo espiritual–espectral que mantuvo con los asuntos de la carne. Me evoca de inmediato su texto sobre el cine, por ejemplo, algo semejante a lo que debió mantener respecto de la fotografía. Una vision animista-religiosa.

Mi hermano Ricardo Morales López (30 de julio): 1. Suaviza la cuenca ocular izquierda del vate zacatecano. 2. Se ve demasiado pétreo, la niña no lo inquieta... ¿qué te parece entonar el busto con algo del color de la foto? 3 Quita las comillas de "López... “

El crítico de fotografía José Antonio Rodríguez (martes 31 de julio): Bueno, pues es evidente que estás influido por las revistas ilustradas de las primeras décadas del XX: tinta y fotografía, aunque en este caso hay una metáfora muy evidente.

Ángel González Amozorrutia (domingo 5 de agosto), archivista y admirador de Juan García Ponce y Octavio Paz, me comenta: Me parece excelente la imagen, encuentras un hilo conductor siempre entre el arte, la poesía y el erotismo. Eres el estudioso más serio y apasionado sobre las pasiones humanas y la geometría de los trazos eróticos en los archivos, en las referencias más ocultas, en la memoria colectiva del placer en la ciudad de México. 
Desde hace algunos días tengo la inquietud que realizarle unos retoques...No termina de convencerme el tono de su piel.