El jueves 2 ó viernes 3 encontré, en forma inesperada, un video italiano sobre una pintura suya. Con gran habilidad comercial, el video de 22 segundos muestra la parte frontal de uno de sus óleos sobre madera, luego se ve la parte posterior y finalmente su firma, acompañada de la fecha 1919 [1]. Es la primera vez que admiro una pintura a colores de Amador. He visto sus acuarelas publicitarias, una excepcional litografía, los dibujos de un poemario y la reproducción en publicaciones periódicas de sus pinturas, paisajes, retratos y obra macabra, que espantan a muchas personas, comenzando con sus familiares.
La pintura (lamentablemente no incluyen las medidas) capta una asoleada y torcida callejuela sin duda de algún poblado de su natal Zacatecas. La pincelada es vigorosa y en algunas partes se observa el trabajo de la espátula. El cielo es de un azul intenso. Me gusta su manera de representar las construcciones viejas y rústicas, con sus ladrillos al descubierto. Como todo bohemio siente una clara predilección por las escenas humildes pero desoladas. Hoy es insólita esa escena porque habría grafitis, anuncios publicitarios y multitud de personas. ¿Cómo llegó esta pintura de Severo a ese bazar de antigüedades? Misterio de los coleccionistas.
La firma de Severo Amador es idéntica a que realizaba con plumilla. De la composición lo único que encuentro raro es ese farol que cuelga de la nada, ni de la construcción de la izquierda ni del edificio de derecha. Es como si se hubiese auto-retratado en esa farola que, a pesar del inclemente sol, no le corresponde ningún rayo. Esta obra, sin duda, formó parte de su única exposición en vida: la de marzo de 1920 en el Círculo Zacatecano de México.
A la crítica de ese año le molestó los colores chillantes de sus paisajes y que hubiese utilizado sus minuciosos grabados como temas de sus pinturas, sobre todo en "La polilla" y "La Tigresa". Y tenían razón. Si en realidad "La Tigresa" la grabó en 1915 es de lamentarse que no haya incursionado más en el grabado. Irregular dibujante, paisajista convencional, obvio portadista, retratista chabacano y simbolista de última hora, es admirable cómo capta a esa insaciable hembra (por aquellos años se les denominaba "Tigresas"). Sin duda, Amador utilizó una fotografía para realizar el sinuoso cuerpo de la mujer adormecida con todo detalle. Me sorprende que en 1915, mientras la ciudad de México sufría de una histórica y recordada hambruna, tuviera fuerzas para realizar esta excepcional litografía de una voluptuosidad sorprendente.
Extraviado en sus proyectos literarios, su alcoholismo acrecentó y adelantó sus padecimientos mentales que detonaron en 1925. Con el número 9999 pasó tres temporadas en el hacinado y relajado Manicomo General de La Castañeda [2]. Según Hermann Bellinhausen fue premiado con la sifilítis (la clásica enfermedad de los escritores europeos), creía ser Yörik, el conde Taka Makala o él mismo. Confundía a su esposa con una mecenas alemana [3]. Seguramente a partir de 1930 fue obligado a realizar los ejercicios gimnásticos colectivos o las terapias artesanales para alcanzar su rehabilitación [4].
Sobreviven dos paisajes, pintados a la acuarela y fechados en 1931, durante los últimos días de su estancia en el célebre hospital psiquiátrico, uno firmado como "Pila Makalla" y el otro como "Pila Makalla-S.A.". Fue una lástima que no se haya inspirado en la gran promiscuidad que existía entre médicos lujuriosos, ninfómanas perturbadas y enfermeras complacientes. Falleció cuando sus voluptuosas Salomés ya habían sido rebasadas por otras diosas más carnales y cuando sus desvaríos simbolistas estaban confinados al despreciado porfiriato. Después de su muerte, el nuevo director Francisco Ortiz Rubio, hermano del presidente Pascual, el célebre Nopalito, establece un casino clandestino (para desplumar a visitantes y ocupar a sus "enfermeras guapas"). Supuestamente su archivo, su intercambio epistolar con escritores y pintores, sus diarios y su expediente clínico fueron consumidos por el fuego [5]. Por fortuna sobrevivieron algunos de sus dibujos, como ese "Ecce Homo Poetan", donde se identifica con el crucificado pato y con esa solitaria pluma que irremediablemente cae al suelo.
1.-http://video.libero.it/app/play?id=0aa7e3c311df3547447d38aa717c6976
2.- Miguel Ángel Morales, "Aquel extraño Severo Amador", suplemento Dominical, diario La crónica de hoy, domingo 15 de marzo de 1998.
3.- “Encuentro con Severo”, diario La Jornada, lunes 30 de mayo de 2005. En: http://www.jornada.unam.mx/2005/05/30/a10a1cul.php
4.- http://psiquifotos.blogspot.com/2009/02/43-gimnastas-y-artistas-de-la-castaneda_16.html
5.- Hermann Bellinhausem, “Trabajos perdidos”, diario La Jornada, lunes 13 de junio de 2005. En:http://www.jornada.unam.mx/2005/06/13/a09a1cul.php
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POST SCRIPTUM
El lunes 6 de julio encuentro más imágenes de Severo en internet. La Casa Louis C. Morton sube tres acuarelas (desgraciadamente muy pequeñas), incluida el “Niño con jorongo rojo” (acuarela / papel, 38 x 26 cm.) [1]:
En el blog “Los Ancestros” [2], dedicado al artista zacatecano y publicado por un familiar, da a conocer cuatro grabados. Aquí “La envidia”, que me parece el más interesante:
La página electrónica del Museo de la Ciudad de León [3] reproduce su “Paisaje con Popocatépetl” (acuarela/ papel, 11.5 x 36 cms.)
Estos encuentros confirman que Severo Amador fue un sobresaliente grabador.
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N O T A S












