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sábado, 4 de julio de 2009

SEVERO AMADOR

Severo Amador, según me informa su sobrino nieto Pedro José Luis López-Monroy, fue hijo del prolífico matrimonio formado por Josefa Sandoval y Elías Amador Garay (1848-1917, imagen de a lado), eminente político jacobino, escritor anticatólico y protestante, historiador, masón y funcionario zacatecano. Nació en Villa Cos, estado de Zacatecas, en 1879. Severo heredó la vena literaria de su padre pero se interesó por la pintura. Becado por el gobierno de su estado -seguramente bajo la influencia de su padre-, cursó a finales del siglo XIX su carrera de pintor en la Escuela Nacional de Bellas Artes de la ciudad de México. Su trayectoria artística quedó bajo una estela de misterio, sobre todo porque existen versiones de que destruyó sus pinturas y grabados en unos de sus accesos de locura o que un incendio las redujo a cenizas.


El jueves 2 ó viernes 3 encontré, en forma inesperada, un video italiano sobre una pintura suya. Con gran habilidad comercial, el video de 22 segundos muestra la parte frontal de uno de sus óleos sobre madera, luego se ve la parte posterior y finalmente su firma, acompañada de la fecha 1919 [1]. Es la primera vez que admiro una pintura a colores de Amador. He visto sus acuarelas publicitarias, una excepcional litografía, los dibujos de un poemario y la reproducción en publicaciones periódicas de sus pinturas, paisajes, retratos y obra macabra, que espantan a muchas personas, comenzando con sus familiares.

La pintura (lamentablemente no incluyen las medidas) capta una asoleada y torcida callejuela sin duda de algún poblado de su natal Zacatecas. La pincelada es vigorosa y en algunas partes se observa el trabajo de la espátula. El cielo es de un azul intenso. Me gusta su manera de representar las construcciones viejas y rústicas, con sus ladrillos al descubierto. Como todo bohemio siente una clara predilección por las escenas humildes pero desoladas. Hoy es insólita esa escena porque habría grafitis, anuncios publicitarios y multitud de personas. ¿Cómo llegó esta pintura de Severo a ese bazar de antigüedades? Misterio de los coleccionistas.
La firma de Severo Amador es idéntica a que realizaba con plumilla. De la composición lo único que encuentro raro es ese farol que cuelga de la nada, ni de la construcción de la izquierda ni del edificio de derecha. Es como si se hubiese auto-retratado en esa farola que, a pesar del inclemente sol, no le corresponde ningún rayo. Esta obra, sin duda, formó parte de su única exposición en vida: la de marzo de 1920 en el Círculo Zacatecano de México. 

A la crítica de ese año le molestó los colores chillantes de sus paisajes y que hubiese utilizado sus minuciosos grabados como temas de sus pinturas, sobre todo en "La polilla" y "La Tigresa". Y tenían razón. Si en realidad "La Tigresa" la grabó en 1915 es de lamentarse que no haya incursionado más en el grabado. Irregular dibujante, paisajista convencional, obvio portadista, retratista chabacano y simbolista de última hora, es admirable cómo capta a esa insaciable hembra (por aquellos años se les denominaba "Tigresas"). Sin duda, Amador utilizó una fotografía para realizar el sinuoso cuerpo de la mujer adormecida con todo detalle. Me sorprende que en 1915, mientras la ciudad de México sufría de una histórica y recordada hambruna, tuviera fuerzas para realizar esta excepcional litografía de una voluptuosidad sorprendente.
Extraviado en sus proyectos literarios, su alcoholismo acrecentó y adelantó sus padecimientos mentales que detonaron en 1925. Con el número 9999 pasó tres temporadas en el hacinado y relajado Manicomo General de La Castañeda [2]. Según Hermann Bellinhausen fue premiado con la sifilítis (la clásica enfermedad de los escritores europeos), creía ser Yörik, el conde Taka Makala o él mismo. Confundía a su esposa con una mecenas alemana [3]. Seguramente a partir de 1930 fue obligado a realizar los ejercicios gimnásticos colectivos o las terapias artesanales para alcanzar su rehabilitación [4].
Sobreviven dos paisajes, pintados a la acuarela y fechados en 1931, durante los últimos días de su estancia en el célebre hospital psiquiátrico, uno firmado como "Pila Makalla" y el otro como "Pila Makalla-S.A.". Fue una lástima que no se haya inspirado en la gran promiscuidad que existía entre médicos lujuriosos, ninfómanas perturbadas y enfermeras complacientes. Falleció cuando sus voluptuosas Salomés ya habían sido rebasadas por otras diosas más carnales y cuando sus desvaríos simbolistas estaban confinados al despreciado porfiriato. Después de su muerte, el nuevo director Francisco Ortiz Rubio, hermano del presidente Pascual, el célebre Nopalito, establece un casino clandestino (para desplumar a visitantes y ocupar a sus "enfermeras guapas"). Supuestamente su archivo, su intercambio epistolar con escritores y pintores, sus diarios y su expediente clínico fueron consumidos por el fuego [5]. Por fortuna sobrevivieron algunos de sus dibujos, como ese "Ecce Homo Poetan", donde se identifica con el crucificado pato y con esa solitaria pluma que irremediablemente cae al suelo.
N O T A S
1.-http://video.libero.it/app/play?id=0aa7e3c311df3547447d38aa717c6976
2.- Miguel Ángel Morales, "Aquel extraño Severo Amador", suplemento Dominical, diario La crónica de hoy, domingo 15 de marzo de 1998.
3.- “Encuentro con Severo”, diario La Jornada, lunes 30 de mayo de 2005. En: http://www.jornada.unam.mx/2005/05/30/a10a1cul.php
4.- http://psiquifotos.blogspot.com/2009/02/43-gimnastas-y-artistas-de-la-castaneda_16.html
5.- Hermann Bellinhausem, “Trabajos perdidos”, diario La Jornada, lunes 13 de junio de 2005. En:http://www.jornada.unam.mx/2005/06/13/a09a1cul.php
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POST SCRIPTUM
El lunes 6 de julio encuentro más imágenes de Severo en internet. La Casa Louis C. Morton sube tres acuarelas (desgraciadamente muy pequeñas), incluida el “Niño con jorongo rojo” (acuarela / papel, 38 x 26 cm.) [1]:
En el blog “Los Ancestros” [2], dedicado al artista zacatecano y publicado por un familiar, da a conocer cuatro grabados. Aquí “La envidia”, que me parece el más interesante:
La página electrónica del Museo de la Ciudad de León [3] reproduce su “Paisaje con Popocatépetl” (acuarela/ papel, 11.5 x 36 cms.)
Estos encuentros confirman que Severo Amador fue un sobresaliente grabador.


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N O T A S

viernes, 20 de febrero de 2009

ABELARDO ÁVILA


El grabador Abelardo Ávila (1907-26 de julio de 1967) nació y creció en la parte más intrincada de la sierra queretana, lo que le permitió conocer bien paisajes, que plasmaría llenos de tranquilidad (arriba) y de retorcida violencia expresionista (abajo). Entre 1921 y 1926 estudió pintura en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de Querétaro. Con una beca del gobierno de ese estado estudia de 1926 a 1930 en la Academia Nacional de Artes Plásticas en la ciudad de México. En 1929 ya tiene un marcado interés por la xilografía, al ingresar al Taller de Grabado, de Madera y Metal. Egresado de esa escuela, en 1934 forma parte de la sección de Artes Plásticas de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR).
En 1934 ayuda al pintor Pedro Rendón, protegido de Diego Rivera y asiduo al café París entonces en la calle de Gante, en su único mural en el Mercado Abelardo L. Rodríguez. Desconozco si en esos años de agitación obrera y paros en la ciudad de México ya estaba casado con la profesora Celia Bustamante y si ya trabajaba como sellador de pollos en Salubridad.
De 1942 procede el siguiente recorte que encontré en mi archivo. Sin duda, el chisme salió del mentidero del París, ahora ubicado en la calle de 5 de Mayo.
En 1946 el yucateco Ermilo Abreu Gómez lo retrató como “gordo, mofletudo, cariancho”, concurrente al café París hacia las 11 de mañana (después de cumplir su "obligación de mirar y remirar los volátiles" de los mercados), al cual solía llegar con un “portafolios mugroso, repleto de papeles” y con una lengua afilada, la cual “sin recato" profería las más tremendas "barbaridades de las gentes amigas”. El grabador Jesús Álvarez Almaya lo recuerda como ganador de una Bienal y siempre esgrimiendo el pretexto de su agónica mamá para obtener algunas monedas para el café. En 1947 fue socio fundador de la Sociedad Mexicana de Grabadores y dio clases en La Esmeralda, donde su fama fue la de un profesor huraño.

domingo, 18 de enero de 2009

JUSEP TORRES CAMPALANS (1958) (1)


Jusep Torres Campalans y Picasso en 1902 y dibujo de Picasso por JTC.

* Jusep Torres Campalans
, México: Fondo de Cultura Económica, junio de 1958, primera edición de pasta rígida, 312 p. 20 x 15 cm. Contiene varias impresiones a color pegadas a sus páginas más reproducciones en blanco y negro.
El interesante escritor y dramaturgo alemán-francés-hispano-mexicano Max Aub Mohrenwitz (París, 1903-Ciudad de México, 1972) publicó Jusep Torres Campalans, biografía del pintor y anarquista catalán que durante ocho años dibuja y pinta para después abandonar el arte para extraviarse en las montañas de Chiapas. A decir de Aub, Pablo Picasso y el pintor apócrifo, ambos en Barcelona (arriba), tuvieron aventuras nocturnas tanto en esa ciudad como en París. Ferviente católico y devoto lector de los consejos de La vida matrimonial, del padre Garibay, Jusep le confió al pintor que sólo había visto mujeres desnudas en fotografía. Por esta confesión, Picasso lo invitó en Barcelona a una “mancebía de la calle de Aviñó”, convirtiéndose en su "padrino" sexual y en futuro mentor artístico.

En 1906 se volvieron encontrar en París y recordaron “aquellas andanzas que les parecían viejas; de ahí nació uno de los cuadros más famosos de la pintura contemporánea: ‘Les demoiselles d’Avignon’”. Mientras Picasso pintó esta revolucionaria tela en 1907 (la exhibió hasta 1911 en París, causando conmoción), Jusep dibujó una almibarada pareja desnuda muy al estilo Matisse (arriba) y firmado con las iniciales de su nombre. Luego Torres Campalans incursionó en el fauvismo y en el cubismo para después colgar los pinceles inexplicablemente hacia 1914. Durante esta etapa escribió aforismos y pensamientos en su Cuaderno Verde (reeditado en forma independiente por Sirpus en 2007, con ilustraciones de Vicente Rojo), que ocupa todo el capítulo V del libro. Entre otras, ahí dejó frases como:
° Convertir la pintura en escritura
° Devolver a la pintura su sentido mágico. Pintar amuletos. Pintar trampas en las que caiga lo representado, inmortal ya.
° ...mentir, no engañar; fingir, no falsificar; disfrazar (¿qué remedio?), no falsear; inventar, no plagiar; aparentar, si se quiere -sólo aparentar-, no estafar; alucinar, no burlar...


A Torres Campalans se le descubre que es ficticio porque el mismo Max Aub lo desenmascaró en una entrevista de 1958, pero también se le reconoce por el inocente fotomontaje (atribuido a José Renau), por sus pinturas cubistas (exhibidas en junio-julio de 1958 en la Galerías del periódico Excélsior) y por su misteriosa estancia en Chiapas. De 1914 a 1934 permanece en la finca cafetalera Hamburgo de "unos alemanes". En ese entonces en la región cafetalera del Soconusco -donde se dice erróneamente que estuvo Eva Braun y cuya capital es la costeña ciudad de Tapachula- habían 32 fincas alemanas, con 300 súbditos germanos ultranacionalista y después pro-nazis, con "30 ó 40 mil trabajadores de temporal con sueldos de hambre", como lo señala Paco Ignacio Taibo II en "Café, espías, amantes y nazis". Para un anarquista suena raro esa primer convivencia. A menos de que don Jusepe sufriera del síndrome Rimbaud o fuera un secreto y recalcitrante espía anti-alemán. Sólo de esta manera se explica que haya abandonado los pinceles justo cuando inició la Primera Guerra Mundial.En 1934, tras un oscuro incidente judicial, se traslada a San Pedro, cerca de Chamula, donde tiene numerosos hijos con indígenas tzotziles (plenamente dedicado al "mestizaje"), es afamado micólogo, presume de haber ganado mucho dinero en el Soconusco y su fracaso como pintor ante Aub, en las conversaciones que ambos sostienen en 1955 en San Cristobal de las Casas.

jueves, 15 de enero de 2009

A. MARTIN DE LUCENAY


Aprovecho que esta lluviosa mañana le envié un texto sobre el hispano-mexicano A. Martín de Lucenay a Carlos Martínez Rentería, director de la veinteañera revista alternativa generación, para incluir esta semblanza. De Lucenay fue en España, quizá, el primer divulgador masivo de temas de sexualidad. Es un hecho que sí lo fue en la ciudad de México. La editorial hispana Fénix lo presentaba como “diplomado en Sexología. Ex agregado en las misiones de Lucha contra la trata de blancas en Sudamérica y Tráfico de estupefacientes en Extremo Oriente”.(En los números 6, 7 y 8 esta información es ocultada bajo una franja de tinta negra"

En España dio a conocer a principios de 1932 sus 60 farragosos volúmenes para la colección Temas Sexuales de la Biblioteca de Divulgación Sexual de la Editorial Féñix. Cada volumen (21 x 15 cm.) estaba conformado por 89 páginas, más ocho páginas para los foto-grabados. Tuvo un costo de 1.25 pesetas y en Argentina 60 centavos; en “los demás países, al precio equivalente en moneda nacional”. Actualmente en internet se venden estos fascículos en casi un euro. En 1936 la Editorial Cisne le publicó la serie Cultura Física y Sexual. Cada volumen (24.5 x 17) venía acompañado de "curiosas fotografías fuera de texto" impresas en papel couché satinado. Mucha de las eróticas fotografías, impresas en blanco y negro, le fueron acreditadas a "Mayo", sin duda uno de los fotógrafos republicanos que en México se firmarían como "Hermanos Mayo". Respeto a los responsables de las ilustraciones de las portadas de ambas publicaciones, no se le da el crédito correspondiente. Ni siquiera ellos mismos firmaron sus trabajos a color (gouache y/o acuarela) y en las escalas de grises.
En 1938, ya radicado en México, dirigió las películas A lo macho y La Valentina (nada menos que con Jorge Negrete, el charro cantor), dos super fracasos en taquilla porque no lo volvieron a llamaron para dirigir otras cintas. Publicó más textos, aburridos, moralizantes y verdaderos maquinazos, sobre sexualidad. Falleció cuando tenía proyectada la mítica historieta nacional: Chanoc (Publicaciones Herrerías, octubre de 1959), que dibujaría Ángel Mora. Esta publicación, con otros dibujantes (Arturo Casillas y Manuel Moro Cid, entre otros), circuló hasta 1981.

martes, 13 de enero de 2009

ULISES CARRIÓN


El veracruzano Ulises Carrión (San Andrés Tuxtla, 1941–Amsterdam, 1984), estudió literatura en París en 1964. Al año siguiente permaneció en Alemania –que inspira su libro de cuentos De Alemania (Joaquín Mortiz, 1970)-, publica la novela La muerte de Miss O (Era, 1966) y en 1972 está en Inglaterra. A partir de 1972 se estableció en Amsterdam (muy diferente a su tropical y tabacalera ciudad de origen) y al año siguiente comenzó a realizar sus libros de artista y a teorizar sobre ellos. En 1975 dio a conocer “El nuevo arte de hacer libros” en la revista Plural, que dirigió el poeta Octavio Paz.

De 1975 a 1978 Ulises Carrión abrió en Amsterdam su tienda-librería-galería Other Books and So. Incursionó en el arte postal y en el video. Del 4 al 8 de junio de 1984 organizó el Lilia Prado Superstar Film Festival (Festival de Cine Lilia Prado Superestrella), seducido por los encantos de esta estrella mexicana que apareció en tres cintas de Luis Buñuel y de la cual he de escribir una futura entrega para este blog. La artista Martha Hellion, tomando como base la obra de Carrión, curó la exposición “El arte de los libros de artistas, cuatro décadas”, la cual se presentó en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y en marzo-junio de 1999 en la Biblioteca México. Ella misma coordinó los dos tomos de Ulises Carrión ¿Mundos personales o estrategias culturales? (Madrid: Turner ; México: Conaculta, 2003).

domingo, 11 de enero de 2009

MARCOS KURTYCZ

En 1969 arribó a la ciudad de México el polaco Marcos Kurtycz (1934-1996). Aunque había estudiado "cibernética industrial" en Varsovia, en nuestro país encontró trabajo como diseñador en el Fondo de Cultura Económica, lo que cambiaría su vida. Para enero de 1979 había creado libros táctiles, escenificado un "microteatro" con un maniquí en el cráter del Nevado de Toluca y realizado una "Exprocesión" en 1977 en Guadalajara, Jalisco. Calculo que a mediados de enero de 1979 me obsequió, con motivo de una entrevista que le hice sobre su ambientación "El Laberinto", el volumen titulado en letras doradas Libro de color natural (México: Taller Visual Marcos Kurtycz, sin año ni paginación, 22 x 17 cm), que debió imprimirlo en offset entre 1975 ó 1976.
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Arriba, en la primer página se ven letras-corporales (quizá diseñadas por el mismo Kurtycz) y en la segunda otras letras alternando con las pequeñas cartas de nuestra tradicional lotería (¿alquien sabe quién las pintó?), muchas de las cuales, tras intervenirlas, envió a Londres a la fotógrafa Lourdes Grobet, con quien sostuvo una ardiente relación epistolar. El diseño de las letras constata su inminente ingreso al performance y el deseo de utilizar su propio cuerpo como un laboratorio, o desdoblándose como su compatriota el dramaturgo Tadeusz Kantor.
 
Pintor y dibujante expresionista, en las páginas de su libro Kurtycz incorpora recortes de rostros, cuerpos semidesnudos y hasta dos páginas dedicadas al sadomasoquismo light, procedente sin duda de alguna revista de aquellos años impresa en una sola tinta. En 1980 escenificó Muerte de un impresor y armado con una hacha realizó acciones para él liberadoras y catárticas, no tan mutiladoras como la que se practicó el francés Pierre Pinoncelly en abril de 2002.
Además de Libro de color natural editó el diccionario titulado El libro K. (199?)

sábado, 25 de octubre de 2008

ENRICO SAMPIETRO

Por sus falsificaciones de dólares norteamericanos, libras esterlinas, bolívares venezolanos y pesos mexicanos, el dibujante y grabador francés Héctor Donadieu (1900-197?), alias “Enrico Sampietro del Monte”, es recordado como uno de los mejores falsificadores del mundo. Hijo de un escultor y sobrino de un grabador, al descubrir su habilidad como dibujante un falsificador profesional lo introdujo al negocio. Para sacarlo de ese ambiente, su padre lo obligó a participar en el frente y recibió la Cruz de Lorena por participar en la I Guerra Mundial. Fue espía fascista y por reincidir en la falsificación fue huésped de la Isla del Diablo en la Guayana francesa.
En Colombia, después de ganarle en un juego de póker su pasaporte al italiano Enrico Sampietro, bajo ese nombre llegó el marsellés a la ciudad de México en 1934. En 1937 fue detenido por falsificar billetes y enviado al penal de Lecumberri. Ahí conoció al sacerdote jesuita José Aurelio Jiménez, líder de una organización clandestina llamada "La Causa de la Fe". Al aceptar Sampietro falsificar billetes para apoyar al grupo religioso y perjudicar al Estado herético y anticlerical de Lázaro Cárdenas, sobornaron a autoridades y a la celadores para que escapar del penal.

Fue aprehendido en 1948 y encarcelado nuevamente a Lecumberri. Alfonso Quiroz Cuarón, investigador del Banco de México y quien organizó su detención, quedó sorprendido por su largo y rocambolesco historial delictivo, por lo que lo instó a escribir sus memorias, las que aparecieron en el diario Atisbos. Al cumplir su condena en 1961 fue expulsado a Francia.