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martes, 25 de noviembre de 2014

domingo, 22 de septiembre de 2013

PINTORES EN CINE-MUNDIAL



Este retrato fotográfico de la oaxaqueña Lupita Tovar debió de utilizar el anónimo retratista para la carátula que le publicó la revista Cine-Mundial (1916-1945), en su edición de febrero de 1931. 
 
En este mismo ejemplar encontré la truculenta historia del maestro de dibujo Dixon, casado con una descuidada y "desdeñada" Janet Houston. Como es un "verdadero guapo mozo", sus alumnas Myra Stanley y Judy Hanscomb se enamoran de él. Judy lo acusa falsamente que la sedujo, por lo que las autoridades del colegio de Zenith lo despiden de sus clases y muy pronto lo abandona su esposa. Se entera de muerte de su hija. Al ir el cementerio, aparece sorpresivamente Myra, quien le confiesa que siempre ha estado enamorado de él. 

Lo más interesante del cuento "La desdeñada" es el estudio del pintor de desnudos, que utilizó el fotógrafo como set para su colaboración en Cine-Mundial

sábado, 27 de abril de 2013

SOROLLA Y SUS CONTEMPORÁNEOS

Esta muestra, llena de luminosidad y alegría para estos días grisáceos, reúne obras de Joaquín Sorolla (1863-1923) de las colecciones de Bellas Artes de La Habana, uno del Franz Mayer y otras de la colección Simón Pérez, así como pinturas de ocho contemporáneos españoles (Zuloaga, Rusiñol, Anglada -que un erudito norteamericano creyó pintora-, entre los más famosos).
"Pescadoras valencianas", 1904.
"Escena de Nápoles", 1886.
Julio Vila, "Alquería".
"Pescador".
En la exposición hay una sala dedicada a los retratos. 
No se encuentra el que Sorolla le pintó al entonces presidente Porfirio Díaz (por medio de una fotografía, ya que Sorolla nunca estuvo en México) ni el retrato que le hizo en vivo a nuestra emperatriz de la opereta Esperanza Iris, en su estudio en 1920.


Prodigios de la luz: Sorolla y sus contemporáneos, 
del miércoles 20 de marzo al domingo 30 de junio de 2013.

Museo Nacional de San Carlos, Puente de  Alvarado número 50, colonia Tabacalera. 
Cerca de  las estaciones Hidalgo y Revolución del Metro y Museo de San Carlos del Metro-bús.
Entrada gratis los domingos. 

sábado, 6 de abril de 2013

NACHO ROSAS

Hace veintidós años escribí sobre el estudio del pintor veracruzano Nacho Rosas (1880-1950), donde entre 1919 y 1925 se reunieron en noches de bohemia el compositor Agustín Lara, la prima ballerina Anna Pavlova, las hermosas bailarina Pérez, el poeta José Juan Tablada, el bromista millonario Carlos Balmori (en realidad Conchita Jurado), el compositor Tata Nacho, el diestro Rodolfo Gaona y el periodista Renato Leduc. También llegaban políticos de la época, borrachos, bataclanas y damas de cascos ligeros. Leduc llamó  a ese reducto "Olimpo de las Venus burdeleras"
Ayer me encontré de nuevo con el estudio de Rosas. En una entrevista periodística lamenta que en ese año viva en un cuarto redondo y no en amplias habitaciones de una azotea como antaño. El periodista lo encontró borrando una efigie de Washignton por una rosas blancas. Evoca que a su estudio asistieron María Conesa, la Pavlova y la Maslova, el guitarrista español Andrés Segovia, Lupe Vélez y Delia Magaña. El  excompañero de Diego Rivera, entre 1903 y 1904, se define a sí mismo calvo, sin dientes, con lentes y, para colmo, sin empleo. Dice que Alfredo Ramos Martínez lo renunció (quizá a la Academia de San Carlos). En las paredes hay telas con desnudos y pinturas invernales de cuando residió en París, ciudad donde conoció los ballets rusos. "Los pintores vivíamos mejor antes. Ya le he dicho que mi estudio era un animado centro de reunión". Invita al reportero a volver a su actual estudio donde "todavía es sitio de alegría"

sábado, 30 de abril de 2011

ERNESTO SÁBATO (1911-2011)

El físico nuclear y escritor argentino publicó en 1948 una novela sobre un atormentado pintor: El túnel (Buenos Aires: Sur). Esta obra formaría la primera parte de su trilogía integrada por Sobre héroes y tumbas (1962) y Abaddón el exterminador (1974)

El pintor Juan Pablo Castel, protagonista de El túnel, conoce en el Salón de Primavera de 1946 a María Iribarne, la joven esposa de Allende, un ciego, quien detenidamente ve su pintura Maternidad. Al enamorarse perdidamente de ella, se extravía en el túnel de la pasión desbocada y de los tortuosos celos. En una de esas noches sueña que un hombre lo transforma en pájaro, en un pájaro de tamaño humano, sin que sus amigos lo adviertan.

Cuando descubre que María lo traiciona con Hunter, el primo de ella, la mata a cuchilladas. Inmediatamente el pintor va a la casa de Allende para confesarle que María lo ha traicionado con Hunter y él mismo. El ciego le grita "¡Insensato!". Castel se entrega a la policía y, desde la cárcel y una vez enterado del suicidio de Allende, decide recordar lo ignorado: cómo conoció a esa obsesiva mujer, la única que entendía su obra.

La novela tuvo mucho éxito. En 1951 la editorial Sur editó la segunda edición.En la portada, ilustrada por José Bonomi, vemos a María en el estudio desordenado, mientras el pintor pinta algo sobre una tela colocada en un caballete.

En 1951 fue llevada por primera vez al cine por Leó
n Klimovsky, con adaptación del propio Sábato (también hay una versión para la televisión de 1977 y otra cinematográfica de 1987). La película [1] se desliza sobre terrenos psico-patológicos, ya que dos médicos (en la novela aparecen al final) tratan de controlar a Castel (Carlos Thomson), a quien diagnostican de paranoico con "feroz lucidez" y hasta le piden que escriba su historia. La cinta incluye la pintura Maternidad, las alucinaciones tormentosas del pintor y el clásico túnel (sacado de los tubos del drenaje público), más una admiradora enamorada, la hermosa Dora, que acude a su humilde estudio. Son interesante las escenas cotidianas de un Buenos Aires peronista.

La edición que tengo de El túnel fue publicada por el periódico Milenio en 1999, dentro de su colección "Millenium, las 100 joyas del milenio". La portada corresponde a Irene Fra, ilustradora española nacida en Barcelona en 1971. En la imagen vemos a un hombre, iluminado con una luz roja voltea la vista hacia un túnel donde aparecen dos simios encadenados. Los dos sostienen lo que parecen dos corazones.

(Para ver más ediciones de la novela véase
http://sabato90.com.ar/el%20tunel.htm)

N O T A

1.- Pueden verse diez minutos en http://www.youtube.com/watch?v=ARwBOrXgTzI&feature=related


martes, 12 de abril de 2011

HENRY J. DARGER

Entre los 18 y los 81 años, el norteamericano Henry J. Darger (1892 -1973), un ferviente católico que vivió oculto en Chicago, mantuvo en secreto varias obras:

- Recopilación de cientos de recortes.

-
Un registro puntual durante casi once años del clima de Chicago titulado Reports (Reportes). Él mismo lo define como un “libro sobre reportes de temperaturas, cielos parcialmente nublados a despejados, nieves, lluvias, tormentas de verano, tormentas de invierno, bajas temperaturas y largos calores". Fue una obstinada rectificación contra los pronósticos del servicio metereológico local:
Enero 20, 1963: tenía razón en predecir una nevisca y en que soplaría mucho viento, pero la nieve era muy ligera. Dijo que habría poco cambio en la temperatura y en eso se equivocó. En cambio estaba en lo cierto acerca del viento del noroeste, pero equivocado en cuanto a que crecería hasta 28 millas por hora. Estuvo más bien entre 30 y 40 millas”.


- Una novela con 5,145 páginas mecanografiada
s: The Story of the Vivian Girls in what is know as The Realms of the Unreal, of the Glendeco-Angelinnean War Sotrm, causas by the Child Slave Belellion (La historia de las muchachas Vivian en lo que se conoce como los reinos de la irrealidad, de la tempestuosa guerra Glendeco-angelínea, a causa de las rebeliones de los esclavos niños). La obsesiva novela, en doce volúmenes, la comenzó a escribir en 1911 y terminó, al parecer, en 1934.

- Bitácora de la novela donde incluye personajes, mapas, batallas, nombres de generales, bajas y un largo etcétera.

- 87 ilustraciones y collages (el mayor de 60 x 350 centímetros) y 67 de formato más pequeño, sobre todo dibujos relacionados con la novela. Como confesó no saber dibujar, Darger empezó a utilizar fotografías. El resultado no le satisfizo por lo que empezó a mandar a realizar ampliaciones o reducciones fotográficas al tamaño que las necesitaba para finalmente calcarlas. Sus heroínas aparecen muchas veces desnudas. Lo curioso es que se les ve sexos de niños (de lo cual se desprende que no conoció el órgano sexual femenino).

-
Un diario de casi 5 mil páginas titulado The history of my life, que comenzó a escribir en 1968.

Toda su paciente obra la hizo Darger en
su lóbrego estudio de su departamento ubicado en el número 851 de la calle Webster, en el cual vivió durante 40 años (de 1932 a 1972), y del que no salía más que para ir a trabajar o para asistir a misa, como buen devoto católico.

En 2003 Yessica Yu filmó el documental In the realms of unreal (En los reinos de la irrealidad), que fue finalista en Sundance y en 2005 estuvo nominado a uno de los Óscar. Yu, basándose en los dibujos de Darger, hace animaciones y entrevista a algunos vecinos del excéntrico personaje. Hace algunos semanas vi en YouTube el documental seccionado en nueve partes, guiado por la estremecedora voz de una niña. Ahora sólo encuentro un trailer y una entrevista, en dos partes, con la documentalista.

sábado, 12 de marzo de 2011

CON ROBERTO VELÁZQUEZ

Ayer estuve en el taller estudio del pintor, promotor cultural, museógrafo y curador Roberto Velázquez López para que me enseñara su técnica de acuarela.

Cuando conocí este departamento -hace unos diez años- había una enorme mesa central y varias pinturas colgadas. Hoy ya desaparecieron la mesa y toda su obra porque ya la vendió. De recuerdo, tiene arrinconados varios marcos de hoja de plata.

Catálogo de su tríptico. 
Fragmento de su tríptico "Rojo abstracto", óleo sobre tela, 120  x 300

Roberto me enseña una acuarela abstracta que ya había montado. Sus pinceladas son finas, diminutas y están muy bien fundidas.

Roberto empieza a manchar el papel, de 50 x 70 centímetros, para después cederme los pinceles.





































En un tercer ejercicio me pide que pinté algo. Hago peces y una medusa. El que más le gustó fue el pez pequeño que se ajusta a la técnica de la acuarela. Lo hice a la primera y el color rojo estalló bien.


Antes de despedirnos, me invita a la inauguración de la exposición "Ensambles y visiones" de su esposa Socorro Suárez en la estación del metro Polanco, el próximo jueves 16, a las 13:00 horas, a la cual lamentablemente no poder asistir. Espero volverlo a ver en las próximas semanas, cuando Roberto regrese de Oaxaca, para intentar una acuarela gigante.

jueves, 12 de febrero de 2009

LUIS Y MIGUEL CASTAÑEDA


Luis Castañeda como su hijo Miguel son pintores de celuloide que aparecen en la película Doña Clarines (1950), que dirigió el español Eduardo Ugarte, inspirado en la comedia homónima de los sevillanos hermanos Álvarez Quintero. La producción es tan baja que ambos papeles son interpretados por el actor Gustavo Rojo, de la dinastía cinematográfica de ese apellido. Luis, a diferencia de su único hijo, fue un mujeriego. Enamorado de Clara Urrutia tuvo que casarse con la madre de Miguel porque la embarazó. Decepcionada, Clara se volvió una solterona malhumorada, se recluyó en la provincia y maldice de los pintores a quienes considera "indecentes".

Miguel hereda de su padre el pequeño estudio, que tiene un pequeño desnivel de cuatro escalones. Hay pocos lienzos (incluido un retrato que le hizo a su modelo), una victrola, adornos varios, un ventanal sin vidrios (como los que le gustan a Juan Orol y a otros cineastas de la época) y un endeble barandal de madera. A diferencia de películas mexicanas de los cuarenta, aquí vemos al retratista pintar por unos segundos. La cinta arranca cuando al pintor le organizan en ese estudio su despedida de soltero, ya que contraerá matrimonio con la adinerada Marcela Urrutia (Carmelita González), heredera de una fábrica de cerámica que se está viniendo a pique. Durante ese festejo su pudibunda modelo Esther (Yadira Jiménez) canta y baila animadamente, despertanto el apetito del propietario de un cabaret, interpretado por Andrés Soler.
Debido al testamento de su hermano, Clara, ahora convertida en la amarga, claridosa y jamona anciana Doña Clarines, regresa a la ciudad de México. Al enterarse que su sobrina se casará con el hijo del hombre que la traicionó, trata infructuosamente de impedir ese matrimonio. Pero se retracta al saber, por boca de la madre del pintor, que Luis siempre estuvo enamorada de ella y, casualmente, ella también de él, porque atesoró el autorretrato de Luis (por breves instantes en pantalla) que adquirió en una galería. Hacia el final de la película, cuando se supone que su novia está arruinada, Miguel comenta que para salir avante se convertirá en un "pintor de ollita". Este término fue muy popular en México desde los años diez del siglo pasado. Su actual sinónimo sería ser "pintor de brocha gorda", aunque no sé exactamente cuál es su origen. Quizá porque las "ollitas" servían como recipientes para los colores.

viernes, 30 de enero de 2009

EL ESTUDIO DE JOAQUÍN CLAUSELL

Entre finales de los años 10 y a principios de los 20 Joaquín Clausell mandó construir en la azotea de su palacete del siglo XVI, actual sede del Museo de la Ciudad de México, Pino Suárez número 30, una habitación para establecer su estudio y centro de reunión bohemio. En ese espacio, de 14 x 6 x 4 metros, recibió la visita a los pintores Diego Rivera, Roberto Montenegro, Doctor Atl y Juan O’ Gorman.

Conocí el estudio de Clausell hace muchos años. Posiblemente ví una ambientación como la que aparece en la imagen de arriba. Antes de llegar a su estudio, actualmente se ve en una parte del cubo de la escalera una ambientación con pinturas de la época, muebles, su escritorio y ejemplares del periódico que dirigió y del que era co-propietario El Demócrata (1893).

Después se sube por la escalera para entrar por una pequeña puerta que da acceso al enorme cuarto. Calculan que hay mil trescientas figuras que forman un mosaico de fantasía post-impresionista.



Al entrar al estudio llama la atención que Clausell pintara sus obras enmarcadas en rectángulos, dándole así gran importancia al formato. Sus superficies, pintadas al óleo y barnizadas bárbamente durante una "restauración", remiten a los muros de algunas iglesias, sobre todo aquellos en donde colocan ex votos o retablos. En esas paredes hay retratos (de familiares, de sí mismo y del presidente Plutarco Elías Calles), cristos crucificados, ángeles, animales (ratas, toros, caballos, leones), marinas, paisajes (de Xochimilco, Tlalpan, Popocatéptl e Iztaccíhuatl) seres mitológicos y pequeños (muy pocos) y discretos desnudos femeninos. Juan García Ponce escribió que el estudio era un "mapa del lúcido delirio a través del cual Clausell salía al encuentro con sus fantasmas" y Fernando Fernández que es "La Capilla Sixtina del Impresionismo Mexicano".