Protagoniza esta cinta, dirigida por José Díaz Morales en 1953, Mercedes (la rumbera cubana María Antonieta Pons), recién viuda del impotente y exitoso ingeniero potosino Ramón (Eduardo Fajardo), educado en Inglaterra. En un pullman conoce a una singular mujer (Consuelo Guerrero de Luna), quien interpreta el pasado de las personas, por lo que le esboza la posibilidad de si hubiera aceptado a Miguel (Abel Salazar), un elegante escultor. A la mañana siguiente Miguel se sube al tren en Querétaro. Casualmente se sienta junto a ella, quien lo reconoce y lo besa.
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miércoles, 27 de mayo de 2020
domingo, 31 de marzo de 2013
EL MILAGRO DE CRISTO (1940)

Mientras viajan en un auto discuten Rolando Miguel (Arturo de Córdova) y Ofelia (Linda Gorráez). A causa del exceso de velicidad el auto sufre un accidente frente a la residencia del cirujano Mario (Eduardo Nanche Arozamena) y de su hermano Manuel (Manuel Noriega). Mientras Leonora (María Luisa Zea) los auxilia Ofelia huye. Gracias a que leen un periódico saben que el hombre accidentado es "el escultor del siglo". El diario reproduce una fotografía una de sus obras: un mujer desnuda surfeando. Manuel comenta con sorna que es está "desnudita como la palma de la mano", a lo que apostilla el doctor que es "modelo y no precisamente de virtudes".
| Arturo de Córdova y el Nanche Arozamena |
| El taller de Roli |
Llega la carta de Ofelia tan esperada para Leonardo pero en lugar de leérsela, Leonora le inventa una misiva encendida de amor. Una amiga de Ofelia le descubre, gracias al periódico, que la escultura para la cual posó ha ganado 10 mil dólares por lo que la ambiciosa mujer decide ir a verlo. Mientras Leonora va a la iglesia, Ofelia se entrevista con Rolando Miguel. Ella se disculpa por la "carta infame" que le envió, donde le confesaba que se había ido con Enrique a París. Al descubrir la verdad el escultor quema la carta y la corre.
Junto a un río Rolando enamora a Leonora. Ella le pide que vayan a rezar y él le confiesa que no sabe. Dos días antes de la operación estalla la guerra. Lo opera un "frenópata" de Viena, el "mejor doctor de Europa". Postrada ante un cristo le pide que si le devuelve la vista será novicia. Ofelia lee a una amiga la noticia periodística que han operado con éxito a su amante. Leonora se consagra como monja. Rolando Miguel recupera la vista. Al regresar a la residencia de sus protectores le informa la pareja de sirvientes que Mario murió hace cinco días y que Leonora le ha dejado una carta.
Rolando Miguel, de incipiente barba, regresa a su estudio. Ofelia de . Para que se inspire comienza a desvestirse
y una vez desnuda (se desviste tras una mampara traslúcida que no estaba) lo conmina a tomar el cincel y el martillo, lo que hace de inmediato. En este momento tan decisivo para el escultor desde el balcón ven pasar tropas. Tanto el escultor como Leonora se dan de alta en el ejército. Pasan los años. Rolando no puede olvidarla. El general Lerma -curiosamente su tío- lo envía a Santa Clara para condecorar a una valiente monja: Martha de la Cruz de la orden de San Vicente de Paul...que resulta ser Leonora. Ambos se reconocen en la ceremonia. Ella se desmaya de la impresión. Le pide a la madre (Aurora Walker) que la mande a la Martinica. En la sacristía Rolando y Leonora se abrazan y salen. Las monjas oran por ellos y la sombra de un cristo se proyecta ve en la puerta del convento.
Esta cinta del exiliado catalán Francisco Elías peca de exagerada (como el considerar "escultor del siglo" al tradicionalista Rolando Miguel y el "frenópata" mejor de Europa) y hasta de ridícula (la Guerra Civil lo reduce a tres camioncitos de soldados y oculta el desnudo de Ofelia).
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lunes, 11 de julio de 2011
LO QUE EL CINE NOS DEJÓ (2)
Son escasas las menciones de escultores y arquitectos en La ciudad de México que nos dejó el cine. El autor cita al arquitecto Ricardo que reprueba en “San Carlos” en la cinta Dos mundos y un amor (Alfredo B. Crevenna, 1954). Pero esta referencia no se entiende si no se explica que en la otrora Academia de San Carlos y para ese entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP), en la calle de Academia número 22, egresaban pintores, escultores y arquitectos, que no tardarían en trasladarse a su Facultad en Ciudad Universitaria.
Es de lamentar que no haya tomado más en cuenta a esta escuela, ya que tanto su patio neoclásico como las aulas aparecen en más película. Simplemente el inicio de La diosa arrodillada (Roberto Gavaldón, 1947), trascurre brevemente en una aula cuando la hermosa y ambiciosa Raquel (María Félix) supuestamente posa desnuda para el escultor Demetrio. Martínez Assad, basándose en investigaciones de Julia Tuñón, recuerda que la escultura (me imagino que de yeso y mandada a hacer por el arquitecto y escenógrafo catalán Manuel Fontanals), fue colocada en el lobby del cine Chapultepec donde se estrenó, lo cual indignó a gente derechista que secuestró la pieza por lujuriosa y después apareció destrozada en la carretera a Toluca.
Es de lamentar que no haya tomado más en cuenta a esta escuela, ya que tanto su patio neoclásico como las aulas aparecen en más película. Simplemente el inicio de La diosa arrodillada (Roberto Gavaldón, 1947), trascurre brevemente en una aula cuando la hermosa y ambiciosa Raquel (María Félix) supuestamente posa desnuda para el escultor Demetrio. Martínez Assad, basándose en investigaciones de Julia Tuñón, recuerda que la escultura (me imagino que de yeso y mandada a hacer por el arquitecto y escenógrafo catalán Manuel Fontanals), fue colocada en el lobby del cine Chapultepec donde se estrenó, lo cual indignó a gente derechista que secuestró la pieza por lujuriosa y después apareció destrozada en la carretera a Toluca.
El sociólogo también refiere que el Museo de Arte Moderno, diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez e inaugurado en 1964, aparece en Tajimara, episodio de Juan José Gurrola para Los bien amados (1965) y en El día comenzó ayer (Ícaro Cisneros, 1965). Una escultura internacional, la del uruguayo Gonzalo Fonseca, se alcanza a ver en la película Cadena perpetua (1978) cuando hay emplazamientos de la Ruta de la Amistad, promovida por Ramírez Vázquez para celebrar los Juegos Olímpicos de México, de 1968.
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