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viernes, 16 de abril de 2021

EL FÉNIX

La tienda que vende materiales de arte agregó cubrebocas al logotipo de su tarjeta comercial para dar su mensaje anti-Covid.  

domingo, 10 de noviembre de 2019

¡¡ BIKINIS !!

Mi amigo Héctor de de Mauleón subió, a su cuenta de twitter, estas tarjetas de mediados de los años 60. ¿Dónde las habrá encontrado? 

viernes, 22 de febrero de 2019

COMO EN LAS VEGAS

En los setenta apareció este cabaret situado en la calle de Madrid número 21, esquina con París, contra esquina del Senado. Tanto su marquesina como posiblemente su interior apareció en la película A qué le tiras cuando sueñas mexicano (Arturo Martínez, 1979), protagonizada por Luis de Alba en compañía de otros cómicos. La estrella de la cinta fue Yolanda Liévana, quien interpreta a Mayra la estrella del Cordiale.  

Esta tarjeta salió de la Imprenta Moreno, ya que otros dibujos  aparecen en publicidad de otros cabarets.

sábado, 14 de abril de 2018

IMPRENTA MORENO

En la década de los ochenta los representantes de cervecerías, bares y cantinas, sobre todo del centro de la cdmx, iban a esta imprenta para imprimir su publicidad. En alguna ocasión decidí hablar por teléfono para ver dónde estaba el concurrido establecimiento. Lamentablemente no lo hice.

lunes, 25 de julio de 2016

MAYO Y TACUARÍ

Desde esta esquina de Buenos Aires el infatigable viajero expropió las siguientes tarjetas para traerlas a México. 

lunes, 18 de abril de 2016

LA CORBATA

Men's Club de San Pedro de Los Pinos, tarjeta de 5 x 9 centímetros.

sábado, 9 de abril de 2016

TEPOZTLÁN, ANIMALE, ESCORTS

Acrílico / papel, 10  x 15  centímetros

Tinta / papel

viernes, 5 de febrero de 2016

SANTA CRUZ HUATULCO

El poblado de Santa Cruz Huatulco es conocido popularmente como La Crucecita. Aquí  se concentran los comercios (con los inevitable Oxxo), plazas comerciales y la mayoría de los hoteles de nivel medio, desde mil hasta 200 pesos. 

Pintura en una habitación del Hotel Misión de los Arcos


Marina de un restaurante
"Pescado seco", acuarela / papel
Acuarela de Agustín Valero M. en el restaurante La Cocina de Oaxaca del Hotel María Mixteca. Desayunos a 60, 80 y 85 pesos.
Esculturas del restaurante Cocina Oaxaqueña. 
Señalización y decorado de los baños de La Cocina de Oaxaca.
Muñeco a las afueras del bar La Crema
Figura en la facha del bar Chanos
A unos veinte minutos en automóvil se llega a la playa y puerto de Santa Cruz.
Acuarela / papel 
Acuarela impresa de Jessica Salas.
Delfín y pulpo en una pintura en un restaurante de la playa Santa Cruz Huatulco.

viernes, 6 de marzo de 2015

PINTURAS EN EL AZTECA


En el libro Vivir la noche: historias en la ciudad de México (2014) hay varias fotografías de este sitio cuando era cabaret o centro nocturno. En algunas de estas, acreditadas a Humberto Zendejas, se ven telas de gran formato, no murales como señalan, de Tenochtitlan y Chichén Itza. 
Hoy el Azteca es un table-dance.
Tarjeta de 2010

lunes, 2 de febrero de 2015

EL TULE

Ya casi conurbada se encuentra Santa María de El Tule, otrora pueblo lejano. Aquí se encuentra el ahuehuete más famoso de México.
Camioneta de 1938. Ignoro por qué el pintor incluyó a Emilio Azcárraga Milmo.
Tarjeta de presentación

lunes, 15 de diciembre de 2014

LAS DEL MONJE LOCO

Hoy volví a las tortas de El Monje Loco, al suroriente del estadio Azteca. Hace algunos años llegué a la tortería (famosa entre universitarios) para saber si había sido el origen de la célebre radio-serie El Monje Loco, personaje inventado por Luis de Llano. No pude tomar la fotografía del negocio -entonces y hoy un tendajón- hacia los años cuarenta por falta de mi iPhone. Por lo abultada de la torta sólo alcancé a comerme la mitad de una jamón de pavo con quesillo, a 35 pesos, precio promedio de los productos. 
San Juan Bosco número 15
Colonia San Lorenzo Huipulco,
Delegación Tlalpan, Distrito Federal.

domingo, 16 de noviembre de 2014

DEL HOLOCAUSTO AL CHAMULA'S

Hoy fue un extraño recorrido por la ciudad de México.
Batucada en la calle musical de Bolívar
Mural en Bolívar y San Jerónimo
Calcomanía sobre espejo en el Chamula's, en Bolívar y Torquemada, colonia Obrera.
Tarjeta del Chamula's

miércoles, 22 de enero de 2014

CONTRA LAS MUCHAS PENAS


Esta tarde Armando Ruiz me regaló el libro Contra las muchas penas: cantinas y bares de la ciudad de México en el siglo XX. Una antología literaria (Ciudad de México: Uva Tinta / Conaculta (2013), compilado por Marco Aurelio Chávez Maya. 


Armando participa con un balance del "patrimonio inmobiliario etílico desaparecido", un listado de las cantinas y cervecerías que han desaparecido. Entre éstas La Ametralladora, Cervecería Kloster, La Ciudad de los Espejos, El Mesón del Castellano, 
El Nivel, La Puerta del Sol y El Submarino (nada menos que en contra-esquina de la Cámara de Diputados y después de la Asamblea Legislativa).
A la cantina El Nivel la evoca como un sitio con paredes adornadas con "pinturas de la Academia de San Carlos, dibujos, caricaturas, fotografía, y la de la licencia para la venta de bebidas alcohólicas más un famoso reloj de pared que corría hacia atrás". Yo sólo recuerdo que las obras de los alumnos de pintura estaban apiñadas en el muro o murete oriente, que daba a la calle de Moneda. Lamento no haber tomado un apunte de ese lugar. 

También lamento no haber realizado un boceto de la gran tela que adornaba el muro norte de El Mesón del Castellano (entrando inmediatamente se veía del lado derecho), establecimiento que estuvo abierto hasta cuando menos en  2006, frente a los restaurantes-bares Portales de Tlaquepaque y Dos Naciones. Armando dice que tenía un interesante mural "donde se intentó unificar plásticamente a España a través de la vestimenta femenina regional". Ya sólo recuerdo a un grupo bailando en tierras españolas. El "restaurante-bar" ocupaba la parte de abajo y subiendo las escaleras estaba un enorme salón de baile. El Mesón Castellano después se transformó en El Mesón Tropical, o estuvieron cambiando de nombre como se advierte en estas tarjetas. La primera es de la Imprenta Moreno. 

lunes, 31 de enero de 2011

SEÑORES PINTORES

En su Nueva Picardía Mexicana (1971), Armando Jimenéz dedica un capítulo a las tarjetas que anunciaban "casa de citas" o prostíbulos clandestinos que funcionaron en la ciudad de México. Me llamó la atención la dedicada a los "señores pintores" para "remojamos sus brochas". Si en verdad en esa dirección atendían prostitutas, debió de ser un lugar sórdido, ya que esa calle del rumbo La Soledad, por la famosa La Merced,
tiene fama prostibularia.Más veraz es la tarjeta de "Malena", quien utiliza el gancho de "galerías artísticas".

domingo, 4 de julio de 2010

ARMANDO JIMÉNEZ (1917-2010)

Desde hace mucho tiempo quería dedicarle una entrega en este blog al arquitecto Armando Jiménez Farías (Piedras Negras, Coahuila, 1917-Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2010), el exitoso autor de Picardía México (1960, más de 130 ediciones, más de 4 millones de ejemplares vendidos), Nueva picardía mexicana (1971), Sitios de rompe y rasga en la ciudad de México (Océano, 1998), Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo en la ciudad de México (Océano, 2000) y una decena de obras derivativas. Más que comentar sus crónicas urbanas y sus insólitos personajes de la capital, algunos de los cuales he abordado y aún les persigo su rastro hemerográfico, sobre todo lenonas o prostitutas, como la célebre Matildona, Ruth de Lorge o La Bandida, me interesaban restacar para esta "Bitácora" las obras de los grabadores (Alberto Beltrán, Andrea), dibujantes (José Luis Cuevas, mismo Jiménez o su hijo del mismo nombre), caricaturistas (Andrés Audiffred, Freyre) y pintores (El Hotentote, Frida y los fridos, María Izquierdo) que aparecen en sus célebres obras.

Creo que a "don Armando" o al "señor Jiménez", como indistintamente lo llamaba (él siempre me decía "señor Morales", con acento entre norteño y del cómico Clavillazo), lo conocí hacia 1981 porque para marzo de 1982 aparecí como autor de la "Nota para la septuagésima primera edición" de Picardía mexicana.

A. Jiménez me enseñó a pepenar basura urbana (como tarjetas o volantes) y él me llevó a recorrer algunos sitios a los que jamás he vuelto. Pulquerías como La gallina de los huevos de oro, La bella Hortensia (a unos metros de la plaza de Garibaldi, donde presentó su libro Dichos y refranes de la picardía mexicana en diciembre de 1982) y La hija de los apache, atendida personalmente por el ex pugilista El Pifas, en su antiguo establecimiento de la avenida de Cuauhtémoc. Fuimos al callejón de Manzanares, donde se arremolinaban jovenes prostitutas, provincianas y de ropas ajustadas y cortas. En ese entonces los dos éramos tlalpenses. El tenía una casita por el rumbo de Tlalpan y yo alquilaba un amplio departamento en la calzada Tlalpan, casi esquina con Coruña frente a la estación del metro Viaducto, donde algunas veces llegaba a cenar. Por esa época me cambió casi un centenar de tarjetas postales fotográficas de la CIF por mis tomos de VEA (en realidad hojas seleccionadas de ese semanario). Siempre me prometía fotografías (que nunca me dio) si le revisaba sus textos. Después de 1984 dejamos de vernos, mientras él comenzaba a dar a conocer sus crónicas en el diario Reforma.


En 1987 me pidió mi curriculum para dárselo a Humberto Musacchio, quien preparaba su Diccionario enciclopédico de México: ilustrado, que Andrés León publicó dos años después. Esa misma ficha la utilizaría Musacchio para el segundo tomo de Milenios de México (1999 y 2008). La mañana del 24 de diciembre de 1995 fui a su casa. Me obsequió y dedicó la séptima edición de Cabarets de antes y de ahora en la ciudad de México (Plaza y Valdés, 2004).

En agosto de 1996 publiqué un texto sobre direcciones de prostíbulos en 1919 que rescaté en el Archivo Histórico de la Ciudad de México.
Grande fue mi sorpresa cuando el corregir su Guía de pecadores, que supuestamente sería publicada en varios tomos por esos años, aparecían datos de mi artículo. Me molesté y le regresé su mamotétrcio original amarrado con elegantes agujetas. Al año siguiente me correspondió invitar a escritores para que comentaran sus vivencias sobre el metro para el libro Los hombres del Metro (STC-Metro, 1997). No podía faltar don Armando, quien accedio a escribir un texto. Nos retratamos el día de la presentación de la obra en la explanada de las instalaciones del transporte colectivo.

Me invitó en marzo de 2000 a la presentación de Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo en la ciudad de México en la cantina El Nivel, que ya pasó a la historia.
Coincidimos la noche del miércoles 7 mayo de ese año en la Adamo Boari, sala subterránea del Palacio de Bellas Artes, con el cronista Héctor de Mauleón. A pesar de que el tema fue "Los cosmopolitas y la 'época de oro' de los cabarets, 1930-1950", pronto el señor Jiménez comenzó a hablar del albur y se perdió en el tema de las carpas. Comentó que Mario Moreno Cantinflas había sido un diestro alburero. Le hice notar su error, ya que el cómico de la gabardina jamás había utilizado el doble sentido como lo sostenía. Mostró sus sorpresa y luego molestía por hacerle esa acotación.



Creo que ya para entonces vivía en Tuxtla Gutiérrez, donde sería declarado "hijo predilecto". Me habla por teléfono para solicitarme información sobre teatros o cómicos, a cambio de invitarme a la capital chiapaneca. Jamás fui, a pesar de que fueron otras personas, como me presumía. El año pasado me invitó una vez más, esta vez para su cumpleaños. Me comentó que sus invitados irían con todo pagado y que el traslado sería en avión o en autobús. Me volvió a llamar para preguntarme si iría y le respondí que en qué lista estaba. Me informó que tendría que ir por mi cuenta y que el viaje costaba menos que ir a Cancún. Le respondí que no. Mostró contariedad y sospecho que ya sabía que de un momento a otro fallecería por cáncer porque me dijo que no habría otra ocasión. Le prometí que en diciembre de ese 2009 pasaría por Tuxtla y que lo iría a visitar. Pero no pude verlo. El pasado viernes 2 mi madre escuchó
en "De la una a las tres",
el programa radial de Jacobo Zabludovsky en Radio Red, que había muerto. Mi padre, quien nos retrató en la sala Boari, me recuerda telefónicamente que alguna vez estuvo platicando en su departamento hasta las 12 de la noche y que en otra ocasión se lo encontró por la Asamblea Legislativa.