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miércoles, 12 de marzo de 2014

ARNULFO RUBIO (1953-2014)

En 1971 lo conocí en la Preparatoria número 4 de la UNAM. Era una auténtico cuatrero pero, debido a una lesión en la rodilla durante los agotadores entrenamientos, tuvo que salir del equipo de futbol americano. Cuando ingresamos a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales ya no lo volví a ver, al igual que a muchos de los compañeros o conocidos de la Prepa. En 1980 me invitó a entregar unas ilustraciones para Letra, revista trimestral que codirigía con Alejandro Sanciprián, creo que ya su vecino texcocano. Entonces ambos trabajaban en un edificio de la esquina de Balderas y Arcos de Belén. Creo que en "Encierro" alude a esa oficina que tenían en esa dependencia de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos.

A Gustavo García y a mí nos retrató en su libro de cuentos El conductor y otros relatos (Ediciones Letra, 1982). Después me invitó a ilustrar su poemario Retrato del perro como artista joven (Ediciones Letras / As de corazone rotos, agosto de 1985). Luego, por Sanci, me enteré de sus altibajones laborales y existenciales. Hoy Emiliano Pérez Cruz, con quien coincidimos en Ciencias Polacas, anuncia la muerte de Rufo en su cuenta de Facebook. 

sábado, 23 de marzo de 2013

BEBO VALDÉS (1918-2013)

Ayer falleció en Suecia el pianista, compositor y cantante cubano Bebo Valdés. Mi pintura, que boceté esta mañana, fue incluida en el blog D’extrangis, donde el cuadernista español José María Sánchez escribió una estupenda biografía y ofrece una amplia discografía comentada.



martes, 5 de marzo de 2013

HUGO CHÁVEZ (1954-2013)




A las 16:25, hora de Caracas, falleció Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, según lo anunció el vicepresente Nicolás Maduro. Abajo, dos murales con Chávez. 










domingo, 10 de febrero de 2013

10 DE FEBRERO, 1913 : CADÁVER DE BERNARDO REYES

Además de la célebre fotografía de Madero, ridículamente montando a un caballo frente a Catedral -captada con oportunidad por Gerónimo Hernández, el retratista de la también icónica Adelita-, este dibujo apareció en la primera plana del lunes 10 de febrero de 1913 en el periódico maderista Nueva Era (julio de 1911-febrero de 1913), en la crónica titulada "Los sucesos sangriento de ayer". 

El apunte, "del natural por nuestro dibujante", es el cadáver del general Bernardo Reyes, muerto al intentar ocupar Palacio Nacional la mañana del día anterior. De la firma del ilustrador apenas se distingue una "A" y después su ininteligible apellido. Fue realizado en Palacio Nacional, antes de que el cuerpo fuera cubierto con una sábana blanca, según oportuna fotografía firmada por "TM", monograma compartido entre el foto-reportero Samuel Tinoco y el retratista Eduardo Melhado.

lunes, 4 de febrero de 2013

OFRENDAS EN PEMEX


Ayer, hacia las diez de la mañana, estaba una solitaria ofrenda a la mitad de la calle Bahía de San Hipólito, entre Marina Nacional y Bahía del Espíritu Santo, en la colonia Anáhuac. Estaban frente a ésta una reportera y su camarógrafo levantaba la imagen respectiva. La hoja decía "En memoria de mis hermanos Petroleros. Con amor Vero". 
Horas después, según veo en algunos portales digitales, llegaron más tributos florales y veladoras para los 36 muertos del edificio B2 de la torre de PEMEX. Aún falta por encontrar a la sindicalizada María de la Luz Canales, de 49 años.

domingo, 20 de enero de 2013

20 DE ENERO DE 1913

La ciudad de México respiraba intranquilidad. En Durango, Jalisco, San Luis Potosí, Tlaxcala, Michoacán y Puebla habían habido movimientos armados antimaderistas. El gabinete de Francisco Madero temía una rebelión opositora en las calles capitalinas. Confiado hasta la ingenuidad, el presidente ordenó al ministro de Gobernación reglamentar las manifestaciones callejeras, en lugar de aislar a Bernardo Reyes y a Félix Díaz, prisioneros en Santiago Tlatelolco y en la Penitenciaria por sublevación, quienes proseguían a sus anchas los planes para derrocarlo. Madero ignoraba que ese lunes sería uno de sus últimos días como presidente. El embajador cubano Manuel Márquez Sterling le preguntaría ese lunes al entrometido diplomático norteamericano Henry Lane Wilson si estaba próxima la caída de Madero y éste le respondió que "no era fácil, tampoco imposible". 

Esa intranquila mañana, alrededor de las 9, falleció Guadalupe Posada en el número 6 de la avenida la Paz (hoy Jesús Carranza), víctima de una "enteritis aguda, alcohólica". 
Enfermedad le inflamó los intestinos para provocarle altas fiebres y cólicos terribles en el primer piso de esa casa localizada entre los límites del barrio de La Lagunilla y de Tepito. Hacia el norte, en un domicilio sobre la 4a. de Matamoros, tres obreros anarco-sindicalistas seguían con su deseo de una patria igualitaria.
Minutos después del deceso, los empleados Jesús García, Roque Casas y Felipe Rodríguez buscaron a un médico para obtener el certificado de defunción. Con el documento, pasadas las cinco de la tarde, acudieron con el Juez Auxiliar del Registro Civil para poder sepultar al sexagenario ilustrador en el lejano Panteón de Dolores, localizado en las lomas de Tacubaya. La entrada al camposanto estaba rodeada de negocios de monumentos funerarios, marmolerías y de la pulquería "Don Juan Tenorio en el Panteón". 
Según el acta de defunción, encontrada y transcrita por los grabadores Leopoldo Méndez y Alberto Beltrán, Guadalupe Posada fue enterrado en una fosa de sexta clase. 

martes, 15 de enero de 2013

VITRAL DEL SEMEFO

Esta semana he tenido que pasar en las madrugadas frente al edificio del Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO, antiguo Servicio Médico Forense-SEMEFO), por lo que he visto el enorme vitral que adorna su entrada. En el que da a la avenida Niños Héroes se ve, al fondo al Iztacíahuatl, a dos paramédicos atender a una karateca cinta negra. Del paisaje sobresale el reloj que marca las 7:19, hora que comenzó el primero de los dos terremotos de septiembre de 1985, que azotaron a la ciudad de México. Más al centro se observa el alcance de los trenes del Metro en la estación Viaducto. El vitral que da a la calle de Doctor C. Liceaga, se ve al Popocatépetl, una plancha del SEMEFO y a dos médicos. 


domingo, 4 de julio de 2010

ARMANDO JIMÉNEZ (1917-2010)

Desde hace mucho tiempo quería dedicarle una entrega en este blog al arquitecto Armando Jiménez Farías (Piedras Negras, Coahuila, 1917-Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2010), el exitoso autor de Picardía México (1960, más de 130 ediciones, más de 4 millones de ejemplares vendidos), Nueva picardía mexicana (1971), Sitios de rompe y rasga en la ciudad de México (Océano, 1998), Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo en la ciudad de México (Océano, 2000) y una decena de obras derivativas. Más que comentar sus crónicas urbanas y sus insólitos personajes de la capital, algunos de los cuales he abordado y aún les persigo su rastro hemerográfico, sobre todo lenonas o prostitutas, como la célebre Matildona, Ruth de Lorge o La Bandida, me interesaban restacar para esta "Bitácora" las obras de los grabadores (Alberto Beltrán, Andrea), dibujantes (José Luis Cuevas, mismo Jiménez o su hijo del mismo nombre), caricaturistas (Andrés Audiffred, Freyre) y pintores (El Hotentote, Frida y los fridos, María Izquierdo) que aparecen en sus célebres obras.

Creo que a "don Armando" o al "señor Jiménez", como indistintamente lo llamaba (él siempre me decía "señor Morales", con acento entre norteño y del cómico Clavillazo), lo conocí hacia 1981 porque para marzo de 1982 aparecí como autor de la "Nota para la septuagésima primera edición" de Picardía mexicana.

A. Jiménez me enseñó a pepenar basura urbana (como tarjetas o volantes) y él me llevó a recorrer algunos sitios a los que jamás he vuelto. Pulquerías como La gallina de los huevos de oro, La bella Hortensia (a unos metros de la plaza de Garibaldi, donde presentó su libro Dichos y refranes de la picardía mexicana en diciembre de 1982) y La hija de los apache, atendida personalmente por el ex pugilista El Pifas, en su antiguo establecimiento de la avenida de Cuauhtémoc. Fuimos al callejón de Manzanares, donde se arremolinaban jovenes prostitutas, provincianas y de ropas ajustadas y cortas. En ese entonces los dos éramos tlalpenses. El tenía una casita por el rumbo de Tlalpan y yo alquilaba un amplio departamento en la calzada Tlalpan, casi esquina con Coruña frente a la estación del metro Viaducto, donde algunas veces llegaba a cenar. Por esa época me cambió casi un centenar de tarjetas postales fotográficas de la CIF por mis tomos de VEA (en realidad hojas seleccionadas de ese semanario). Siempre me prometía fotografías (que nunca me dio) si le revisaba sus textos. Después de 1984 dejamos de vernos, mientras él comenzaba a dar a conocer sus crónicas en el diario Reforma.


En 1987 me pidió mi curriculum para dárselo a Humberto Musacchio, quien preparaba su Diccionario enciclopédico de México: ilustrado, que Andrés León publicó dos años después. Esa misma ficha la utilizaría Musacchio para el segundo tomo de Milenios de México (1999 y 2008). La mañana del 24 de diciembre de 1995 fui a su casa. Me obsequió y dedicó la séptima edición de Cabarets de antes y de ahora en la ciudad de México (Plaza y Valdés, 2004).

En agosto de 1996 publiqué un texto sobre direcciones de prostíbulos en 1919 que rescaté en el Archivo Histórico de la Ciudad de México.
Grande fue mi sorpresa cuando el corregir su Guía de pecadores, que supuestamente sería publicada en varios tomos por esos años, aparecían datos de mi artículo. Me molesté y le regresé su mamotétrcio original amarrado con elegantes agujetas. Al año siguiente me correspondió invitar a escritores para que comentaran sus vivencias sobre el metro para el libro Los hombres del Metro (STC-Metro, 1997). No podía faltar don Armando, quien accedio a escribir un texto. Nos retratamos el día de la presentación de la obra en la explanada de las instalaciones del transporte colectivo.

Me invitó en marzo de 2000 a la presentación de Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo en la ciudad de México en la cantina El Nivel, que ya pasó a la historia.
Coincidimos la noche del miércoles 7 mayo de ese año en la Adamo Boari, sala subterránea del Palacio de Bellas Artes, con el cronista Héctor de Mauleón. A pesar de que el tema fue "Los cosmopolitas y la 'época de oro' de los cabarets, 1930-1950", pronto el señor Jiménez comenzó a hablar del albur y se perdió en el tema de las carpas. Comentó que Mario Moreno Cantinflas había sido un diestro alburero. Le hice notar su error, ya que el cómico de la gabardina jamás había utilizado el doble sentido como lo sostenía. Mostró sus sorpresa y luego molestía por hacerle esa acotación.



Creo que ya para entonces vivía en Tuxtla Gutiérrez, donde sería declarado "hijo predilecto". Me habla por teléfono para solicitarme información sobre teatros o cómicos, a cambio de invitarme a la capital chiapaneca. Jamás fui, a pesar de que fueron otras personas, como me presumía. El año pasado me invitó una vez más, esta vez para su cumpleaños. Me comentó que sus invitados irían con todo pagado y que el traslado sería en avión o en autobús. Me volvió a llamar para preguntarme si iría y le respondí que en qué lista estaba. Me informó que tendría que ir por mi cuenta y que el viaje costaba menos que ir a Cancún. Le respondí que no. Mostró contariedad y sospecho que ya sabía que de un momento a otro fallecería por cáncer porque me dijo que no habría otra ocasión. Le prometí que en diciembre de ese 2009 pasaría por Tuxtla y que lo iría a visitar. Pero no pude verlo. El pasado viernes 2 mi madre escuchó
en "De la una a las tres",
el programa radial de Jacobo Zabludovsky en Radio Red, que había muerto. Mi padre, quien nos retrató en la sala Boari, me recuerda telefónicamente que alguna vez estuvo platicando en su departamento hasta las 12 de la noche y que en otra ocasión se lo encontró por la Asamblea Legislativa.