miércoles, 30 de diciembre de 2009

HUIXTLA


Entre la publicidad digital de Tapachula, la Perla del Soconusco, y el tradicionalismo de los pueblos circunvecinos, las paredes de Huitla, ciudad que comercia principalmente con café, con 35 mil habitantes y a 8 metros sobre el nivel del mar, lucen pinturas y rótulos para atrapar la atención de los huixtlecos. Hay pinturas y letreros sobre uniformes, maquinarias, estéticas, comercializadoras de café o cafeterías (como la Quico, de arriba, cuyas imágenes me recuerdan las del norteamericano Philip Guston). La siguiente canasta con frutas, pintada por el rumbo del mercado, está firmada por "Melchor. Huixtla, Chis". Su estilo cándido también se encuentra en las paredes de una bodega pero no tiene firma alguna.


Hay uno o dos pintores locales que ofrecen sus servicios, preciosamente a través de rótulos. El rotulista de abajo que se promociona también tuvo que recurrir a los anuncias diseñados en forma digital.

Entre los rótulos sobresalen los de la gran cantidad de centros nocturnos, restaurantes y cervecerías, diseminados por la ciudad y concentrados en dos calles al poniente de la ciudad, en las márgenes del río ("zona de tolerancia" la llama el periódico digital Huixtlaweb (http://huixtlaweb.com/) Los pintores de la cervecería Modelo pintaron las fachadas del Noa Noa, Yoyi, El dragón y La Morena con monótonas bandas azules y amarillas, con letras en azul.

En una de estas calles está el Carmelita 2 (un enterado me comentó que existen el 1 y el 3) y La Arboleda con alucinantes accesorias que semejan calle holandesa (a 50 pesos por 15 minutos). Me llamó la atención que en varios bares "diurnos" y nocturnos no sólo prohibieran la entrada a menores de edad, uniformados y armados sino a "retrazados mentales". Me explicaron que como el estado no cuenta con centros psiquiátricos para atender a estas personas los locos locales deambulan por las sinuosas calles de estos pueblos. Pero no andan tan perdidos como para recluirse a tomar o a ver a las meseras centroamericanas.



Por fortuna, no encontré ningún vestigio de algún graffitero. En ninguna barda hay el triste recuerdo que dejó el huracán Stan a partir del martes 4 de octubre de 2005, cuando el río Huixtla destruyó casi dos cuadras de casas de su margen poniente. En YouTube están alojadas las siguiente escenas, una de las cuales (la de la casa de dos piso cayendo sobre el embravecido río) recuerdo haberla visto en la TV:
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Todo lo contrario a lo que ahora se puede ver en un apacible e inofensivo río. Exageradamente el Diario del Sur (del domingo 27 de diciembre), periódico editado en Tapachula y con sección dedicada a esta ciudad, publicó en primera plana que "Huixtlecos festejaron la Navidad en el río", cuando lo que se ve en la imagen son mujeres lavando ropa.


Me alegra saber que no aparecí en la nota roja de ese diario ni el Huixtlaweb después del accidente carretero que sufrimos el lunes 28.

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