viernes, 29 de julio de 2016

CULTURAS DEL EROTISMO EN ESPAÑA 1898-1939


* Maite Zubiaurre. Culturas del erotismo en España 1898-1939. España: Cátedra, 2015, segunda edición. 415 páginas foliadas de 23.5 x 19 centímetros. 314 reproducciones fotográfica en color y en diversas tintas.
Gracias al doctor Zeb Tortorici me enteré de esta obra. Encontré uno de los últimos ejemplares en venta de la segunda edición, ya que la primera fue publicada en inglés en 2014. La misma autora se encarga de la traducción y adaptación.  

Al revisar sus fotografías me topé con varias portada de Temas sexuales: biblioteca de divulgación sexual (1932) y Cultura física y sexual (1933), ambas escritas farragosamente por el doctor A. Martín de Lucenay (según Sergio González Rodríguez se trata de un seudónimo), un sexólogo español que al refugiarse por 1938 en México se convirtió en cineasta pubidundo y en el primer guionista de Chanoc, la célebre historieta de aventuras. A las publicaciones les dediqué varias notas impresas y en este blog se puede encontrar un apretado resumen de ese texto

Es impresionante la colección de fotografías y publicaciones pertenecientes a Maite Zubiaurre, quien siempre se acredita sus imágenes pero no identifica a los autores de las obras comentadas. Lamentablemente no ofrece datos sobre los fotógrafos de tarjetas postales, ni de las 3 cintas españolas pornográficas (las tres de los hermanos Baños), ni de los dibujantes (salvo del figurín Álvaro Retana), muchos de ellos, como los escritores, ocultos bajo seudónimos, como el magistral, antimonárquico y anticlerical Sem, quien describió las aventuras sexuales de la disoluta reina Isabel II de España.
Dibujo de Rafael de Penagos (1889-1954), 1924.
Ilustración de Demetrio.


El insólito, misterioso y magistral Sem pintó esta acuarela pudibunda para Los Borbones en pelota, mediados del siglo XIX. 
Me extraña que tanto en esta obra como en la Antología de la novela corta erótica española de entreguerra (Taurus, 1993), de Lily Litvak, no se comente el siguiente libro, atribuido falsamente al novelista español Vicente Blasco Ibáñez y que dio pie a la película El Ministro, de los hermanos Baños.