miércoles, 7 de enero de 2015

SCHERER Y SIQUEIROS

"Este es un libro que David Alfaro Siqueiros hubiera querido que no se escribiera", aseveró en el prólogo Julio Scherer García (1926-2015) de La piel y la entraña: Siqueiros (Era, febrero de 1965), donde deja fluir el torrente siqueirano. El hábil reportero había ido a la entonces Penitenciaría de Lecumberri para entrevistar al muralista, quien desde agosto de 1960, acusado de "disolución social", estaba de nuevo confinado en la celda 40, crujía I, muy próxima a la H, donde estaban los escandalosos homosexuales.
El libro de Scherer no sólo no le gustó al muralista sino que fue el origen de sus voluminosas y omisas memorias Me llamaban el coronelazo (Grijalbo, 1977),  transcrito 
por su esposa Angélica. 
Hoy se pueden encontrar varias ediciones del primer libro ("semblanza", como lo define en el prólogo) del fundador y director del semanario político Proceso