sábado, 15 de mayo de 2010

SEVERO AMADOR EN 1918

El año pasado escribí sobre la pintura y grabados del poeta, dramaturgo, pintor y grabador Severo Amador [1]. Deliberadamente no abordé su obra poética ni su efímera carrera teatral porque este blog está dedicado a las artes visuales. En días pasados Marco Fabrizio Ramírez Padilla dió a conocer varias imágenes del poemario Himno a Salomé (1918), escrito e ilustrado por Severo, por lo que de nuevo sólo comentaré la parte visual. En su texto el historiador comenta:

El poema consta de nueve secciones, cada una aborda una parte del cuerpo de Salomé, comenzando por el cabello. Es un libro realizado de manera artesanal, con tapas en cartón color verde olivo en las que se encuentra de la mano del autor su nombre y el título. La selección del color seguramente obedece a la costumbre de llamarles libros verdes a los libros "inmorales".

Lo ilustran tres hermosos grabados elaborados por el autor, que ahora resultan un tanto candorosos, pero en su tiempo debieron de causar gran consternación, las hojas se encuentran unidas con un estambre color verde y cada una de las páginas en el texto se encuentra rodeado por un marco floral en color verde.

Motivado por estos comentarios y por las imágenes que incluye Ramírez Padilla (entre otras, las dos de arriba y la final), ayer volví a tener entre mis manos este pequeño poemario de Amador. La edición que consulté no tiene esas tapas verdes, ni está unido artesanalmente con un estambre del mismo color. Ni siquiera están los dos huecos por donde entra el estambre. Advertí que las imágenes de la Salomé que incluye pertencen a la portadilla y a la siguiente página. La tercera imagen, que no incluyó, es de Iacomán:


Las imágenes no son grabados sino ilustraciones realizadas con pincel y plumilla utilizando tinta china. Son -eso sí- impresiones en fotograbado. Es de advertirse que el primer fotograbado impreso no está firmado. El segundo con sus iniciales y la tercera como "S. Amador". También las orlas son de su autoría:

Es tan nebuloso e indefinido el erotismo impreso que circuló durante el carrancismo que es difícil calibrar cómo fueron recibidas esas dos Salomés exhibiendo su pecho. Meses después de aparecer Himno a Salomé, circuló en Yucatán la novela erótica-eugenésica-futurista Eugenia (Mérida: Talleres Gráficos Manzanilla, 1919), del doctor Eduardo Urzaiz y que la cual ya he comentado [3]. En la portada de esta obra el ilustrador Aguilar también se interesa en poner al descubierto el pecho de la protagonista. Al parecer era una fijación de los ilustradores de la época.

N O T A S

1.- Más información sobre este pintor y grabador zacatecano en: Miguel Ángel Morales, "Severo Amador", blog Bitácora, sábado 4 de julio de 2009. En http://miguelangelmoralex-bitacora.blogspot.com/2009/07/severo-amador.html

2.- “Severo Amador. Himno a Salomé, 1918”, blog Bibliofilia novohispana, jueves 11 de febrero de 2010 En: http://marcofabr.blogspot.com/2010/02/severo-amador-himno-salome.html. Y “Severo Amador, el erotismo olvidado de la revolución mexicana”, elporta(l)voz: el autorrelato de la cultura iberoamericana, 18 de febrero de 2010. En http://www.elportalvoz.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2309:severo-amador&catid=5:experiencias&Itemid=96


3.- Miguel Ángel Morales, “Aguilar”, blog Bitácora, sábado 14 de febrero de 2009. En http://miguelangelmoralex-bitacora.blogspot.com/2009/02/aguilar.html


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