viernes, 20 de noviembre de 2009

CONTRA DIEGO RIVERA


A mediados de 1930 Dwight Morrow, embajador de Estados Unidos en México, pagó a Diego Rivera 22,000 dólares para decorar algunos muros del Palacio de Cortés en la ciudad de la eterna primavera. Los murales inmediatamente fueron catalogados como anti-hispanos. En febrero del año siguiente fueron severamente criticados por Alfredo Nisse y en abril por José María Salaverría. Federico Gamboa volvió a finales de 1931 a Cuernavaca. Ese día estuvo en el hoy Museo Regional Cuauhnáhuac. Como era de esperarse, mostró su antipatía por la obra del muralista. Acotó lacónico en su Diario que vió las

pinturas de Diego Rivera en el Palacio de Cortés, contra la Conquista y pagadas por Morrow, ¡Horrendas!

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