El biógrafo de Agustín Lara me comentó que había desayunado en la casa de Iván Restrepo, quien le enseñó una fotografía de un burdel del siglo XIX. Al mostrármela en su celular identifiqué la imagen de Berriozábal, que quizá fue publicada de 1928. Al preguntarle si ya había conseguido la copa en la que se bañaba desnuda la Princesa LEA, dijo que se la habían robado según el hijo de la vedette. Me comentó que ubicó los archivos de los responsables de la quemazón, organizados en Legión Mexicana de la Decencia, cuyos archivos están en la Universidad Iberoamericana. Antes de que abordara su Uber, lo llevé con un amigo stripper para ver si le presta unas fotografías de su espectáculo para damas pero lamentablemente no estaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario